La Bolsa española se ha colocado de nuevo en máximos anuales, cuarta vez que sucede en lo que va de año. Tras el fugaz máximo del 6 de enero, el Ibex ha tenido que esperar hasta el 29 de junio para reverdecer sus mejores niveles de precio. Luego ha reiterado el máximo el día 1 de julio y ahora el 15 del mismo mes, para alcanzar un 7,72% de subida acumulada en el año.
El bache bursátil ha tenido, por lo tanto, una duración considerable, seis meses, con su punto más bajo el 9 de marzo. La Bolsa, como la economía, ha acompasado su ritmo al latir del mundo de los negocios y de las expectativas económicas y sociales. Parece haber coincidencia generalizada en que el primer trimestre del año ha sido lo peor de lo peor en esta crisis económica y, por fortuna, ya ha quedado atrás. Los inversores lo intuyeron de forma temprana y desde primeros de marzo las Bolsas han empezado a vivir un tiempo nuevo, al compás de la mejora gradual de la economía o, en todo caso, al mismo ritmo al que han estado mejorando las expectativas y los estados de opinión. Desde primeros de marzo, el Ibex 35 ha subido un 45,3%.
Todo ello ha conducido a la Bolsa española a una apreciación que supera la de los demás mercados europeos, aunque por escaso margen. Estos días, la subida de la Bolsa española está siendo sin embargo algo más moderada. Parece correcto afirmar que una elevada porción de la subida cabe atribuírsele a la mejoría de los bancos cotizados en Bolsa, lo que explicaría que, al tener España unos bancos generalmente más saneados que el resto de Europa, la subida bursátil fuese más sólida en España que en el resto. El peso de los bancos españoles en el índice selectivo es uno de los mayores de la zona euro, ya que los dos grandes representan algo más del 31% del Ibex 35, porcentaje que llega a algo más del 36% si se suman los otros cuatro bancos mediados que están en el índice selectivo. Lo que vaya a hacer la Bolsa, medida por el índice selectivo, en los próximos meses, dependerá por lo tanto, en buena medida, de lo que hagan los bancos, especialmente los dos grandes.
¿Quedan márgenes de subida en las cotizaciones de los grandes bancos españoles? Por las reacciones vistas este miércoles, a raíz de la publicación de las intenciones del Banco de España de aligerar un poco las exigencias de provisiones en los balances bancarios, la respuesta debería ser positiva. Menos presión sobre los costes (provisiones) significa mayor margen para el beneficio y por lo tanto mayor espacio para el dividendo. La rebaja de las exigencias de provisiones en los créditos hipotecarios supera con mucho el aumento de las provisiones para los créditos al consumo, otra medida que también ha decidido adoptar el Banco de España, lo que significa que el impacto global de los cambios que ha anunciado el regulador será favorable para un incremento de los beneficios del sector. Desde luego, este miércoles las cotizaciones, en especial las de los dos grandes bancos, lo han reflejado.
El anuncio de estos cambios ha coincidido con un informe de la agencia Standard & Poor's en el que se valora de forma positiva el porvenir de los dos grandes bancos españoles argumentando que los mayores niveles de riesgo de los bancos españoles en el mercado interno, debidos a la dura crisis inmobiliaria que afecta a España más que casi todos los demás países, no deberían ser un obstáculo para sus ganancias en el futuro dado que sus redes internacionales (que ya aportan entre el 60% y el 70% de los márgenes de estos dos bancos) compensarán de forma suficiente el menor ritmo de beneficios en el mercado doméstico. Es decir, la elevada diversificación de los grandes bancos españoles les permitirá salir antes de la crisis económica. Si esto es así, los bancos pueden aportar buenas dosis de subida al mercado bursátil en general y convertirse en los adelantados de la salida de la crisis.

