He visto a Augusto Delkader muy sereno y confiado en el mitin de Unión Radio, y a Cebrián mesándose el bigote desde el absoluto puesto de mando que ha ocupado en Prisa tras la muerte de don Jesús del Gran Poder, a pesar de que las acciones del grupo estaban ayer a 1,96 € (llegaron a estar cerca de 18 €), y de la enorme deuda que soportan. Tranquilidad, pues, que revela que han podido renovar la deuda del casi billón de pesetas hasta el 2012, y que no le apremia la venta de la televisión de pago, una vez que rechazaran, con soberbia, los 1.800 kilos de vellón de los que les hablaba Vivendi.
A sabiendas, todos ellos, que el tiempo corre en su contra. Y que Roures, con la Sexta y Mediapro -y Público, que parece que se despierta- se la tienen jurada y los esperan a la vuelta de la esquina con los derechos del fútbol, la Fórmula 1 y la escopeta recortada. Pero Cebrián, que no para de mover a los hijos de Polanco, del periódico a la editorial, de la editorial a la tele, de la tele a la radio y de la radio a no se sabe dónde, no se inmuta y nos anuncia un futuro aterrador: fuera de un multimedia global no hay, ni habrá, salvación para el periodismo y los medios de comunicación. Señor, señor, cómo viene la prensa. Estamos perdidos, no hay salvación.
Es tan negro el panorama que nos pintan que no sería nada de extrañar que Carlos Herrera, a finales del curso y cuando le den las notas -que serán de las mejores- decida marcharse de España a descansar en Miami, que es el lugar idílico donde todos los famosos de los sumarios tienen un pisito o un apartamento, aunque Herrera, que es inmensamente rico -y un copión, que no cita nunca a quien debiera-, tendrá un casoplón como el de Julio Iglesias con yate en la puerta y a dos pasos de un campo de golf. Y si se va Herrera a descansar, ¿quién ocupará su lugar? ¿Federico en la Onda? Si eso pasara a Lara lo cuelgan del palo mayor de la Generalitat. Más fácil sería acomodar al mandril de la COPE en Punto Radio, donde dicen que el Madero va a quitar el micrófono al abuelo cebolleta de Luis del Olmo, una vez que dan por acabado el contrato de Losantos en la radio episcopal en beneficio de la gorda confesional, Schlichting, que presume de que se pasea en pelotas por su casa –para espanto de sus vecinos- y que es la reina del erotismo católico y matrimonial.
Desde luego, veo muy laico al ABC con sus comunistas conversos, y para qué contar si el mandril aterriza en Punto Radio, mientras Pedro J. llora y sufre por comprar o controlar la COPE, como sea, al precio que sea, y eso que los de Unedisa tampoco están para tirar cohetes ni gastar más cuartos.
A ver si al final el mandril se va a marchar también a Miami Beach con la gusanera cubana para trabajar en Radio Fidel y desgañitarse a voz en grito, dejando tras de sí la ruinosa aventura de la televisión digital, su particular agujero negro a base de las concesiones o regalos de las baronías del PP.
Nadie sabe lo que va a pasar en los medios de comunicación, y menos aún en la prensa de papel, donde veo muy activo y muy cristiano a don Mauricio Cassals –bien haría Lara en escucharle un poco mas-, mientras que crece la caza de brujas en la casa de ABC, donde me cuentan que le han robado al director general ¡Romerales! el portátil personal donde estaba el listado del ERE, con los despidos que están al caer, lo que provocó un espectáculo de policías y ladrones digno de una serie negra de televisión.
Corren malos tiempos para la lírica, y en consecuencia para la libertad. La crisis no perdona a nadie en el mundo de la comunicación. Aquí incluidos los ricos y propietarios de medios de comunicación, que son menos ricos y algunos pueden pasar a ser pobres si la nave enfila el Cabo de Hornos y se enfrenta a la gran recesión. Señor, señor, cómo vienen la prensa, la radio y la televisión. Y Delkader tan a gustito, y Cebrián en su sillón.

