O sea, hay soldados para la guerra de Afganistán, una guerra muy cruenta que no apoya la inmensa mayoría de los españoles, y no hay soldados para los barcos de pesca españoles que faenan y se enfrentan a los piratas en las aguas del Índico. Y ya estamos otra vez frente a la incapacidad manifiesta -a juego con la media del Gobierno de Zapatero- de la ministra de Defensa, Carme Chacón, que ha dicho a los armadores de la pesca española que se las arreglen como puedan y paguen por su cuenta la seguridad de barcos y pescadores.
La Armada española -"La Invencible" incluida- arrastra una larga historia de lucha contra la piratería mundial, y no debería abandonar su verdadera responsabilidad, que no es otra que la de defender a nuestros ciudadanos de todos los peligros que los acechan en los mares, y especialmente en el caso de la piratería del Índico, adonde España acudió presumiendo del mando de la 'operación Atalanta', para luego casi desaparecer reduciendo cualquier actividad pesquera al "corralito" diseñado por la incapaz OTAN. Incapaz en el Índico e incapaz en Afganistán.
Y ojalá que no les pase nada a los tripulantes del buque Alakrana, que ahora están en las manos de los piratas, y cuya salvación dependerá del rescate que, probablemente, deberá pagar el Gobierno español o el armador, cuando lo lógico sería que la Infantería de Marina, histórico y glorioso cuerpo de los ejércitos españoles -que se quiso cargar la Chacón-, embarcara en los recorridos peligrosos de los pesqueros españoles, tal y como lo pidieron los armadores y el PNV en el Congreso de los Diputados. Entre otras cosas porque en España no hay guardias de seguridad -habría que contratar unos mercenarios- ni protocolos para una guerra privada, cuando la OTAN es incapaz de hundir los barcos y las lanchas de los atracadores del mar.
En vez de enviar 220 soldados más a Afganistán, primero por cinco años, según la ministra, y después para que regresen antes (sic), y sólo para así pagar las fotos del presidente Zapatero en la Casa Blanca, y compensar las intempestivas retiradas de Iraq y Kosovo, lo que hay que hacer es retirar, todo lo ordenadamente que se quiera y con fecha límite de un año, todas las tropas españolas desplegadas en la guerra de Afganistán y poner el ejército español al servicio de los españoles, por ejemplo en contra de esa piratería infame y descontrolada, porque para eso pagamos los impuestos y tenemos unas Fuerzas Armadas.
Como se prolongue y acabe mal el secuestro del buque Alakrana y de toda su tripulación, el desfile del 12 de Octubre de la Fiesta Nacional -¡caramba!, este año sí hay presupuesto- se acabará convirtiendo en una sonada bronca monumental contra Zapatero y la Chacón. Dos que no saben qué hacer ni con la crisis económica ni con la actual política de defensa. Y dos que sólo piensan en hacerse fotos, uno con Obama y la otra con los soldados, en vez de estar en el puente de mando, sin las cámaras de la televisión ni ridículas videoconferencias televisadas, sino haciendo lo hay que hacer.
El Diario de Cádiz ha descubierto que un infante de marina español, de los que están desplegados en Afganistán, se ha hecho famoso entre los pilotos de la fuerza aérea de la OTAN por su arrojo y precisión a la hora de señalar los vuelos y ataques de la aviación aliada para repeler las agresiones de la resistencia talibán, sin que se produzcan daños a la población civil, como ha ocurrido tantas veces en los últimos años, y recientemente con un ataque de la aviación alemana.
Pues bien, el nombre clave de valiente "marine" español -que muchas veces se ha de aproximar a las líneas enemigas para fijar su posición- es: "torero" (en inglés, "Bullfhigter"). Pues a este héroe de la guerra de Afganistán, cuyo nombre reservamos para garantizar su seguridad, donde debería estar es en la cubierta del Alakrana, acompañado de otros bravos marines españoles, y así no habría ocurrido lo que acaba de pasar y que nos tiene en vilo a todos los españoles. Los que estamos abrumadoramente en contra de la guerra de Afganistán -el 74 por ciento, según datos del propio embajador Solomont, de Estados Unidos-, y que a buen seguro estamos a favor de la presencia de los marines españoles en todos los buques que transiten esas aguas, y no sólo para torear con la aviación a los enemigos sino para hundirlos a nada que se vislumbre la posibilidad de una agresión.

