"Los gitanos son primores,/ que les hacen a las gitanas/ en el pelo caracoles." Los gitanos de Valencia le han tocado las palmas al payo Francisco Camps, al que llaman "el tío Paco", camino de su particular calvario del 'día D'. El que empieza hoy con su declaración judicial sobre el asunto, o el fondo de armario de los famosos trajes de la hebilla italiana y el ceñidor. Los que, al día de hoy, nadie sabe cómo y cuándo pagó el presidente valenciano, que confiesa su contento por la oportunidad que le brinda el juez, y que está por ver si tienen algún tipo de relación con los contratos concedidos por la molt honorable Generalitat valenciana al tío de los bigotes. El socio del tío Paco Correa, el jefe de 'Gürtel', que es lo que están investigando el juez instructor y el fiscal anticorrupción, por causa del sumario que instruyó el tío Garzón, y que festejó a tiros con el tío Bermejo -por cierto, hay que ver lo del vídeo de la infamia que circula por ahí-, antes de que el tío Rubalcaba lo filtrara, presuntamente, al tío Cebrián.
Nos habían contado que el retraso de la declaración de Camps, por un día, tenía como objetivo echarle al juez y al fiscal por delante a Ricardo Costa, a fin de conocer el alcance y tenor del interrogatorio que, previsiblemente, sería parecido al que le espera al "tío Paco". Pero se esperaba también que, en semejante momento, Costa el chico iba a desvelar o, sencillamente, nos iba a explicar cómo y cuándo pagó sus trajes, porque esa explicación podía servir de antesala de la de Camps. Y no sabemos si lo explicó al tribunal, y si enseñó sus facturas, transferencias o tarjetas de crédito, o si, por ejemplo, dijo que le dio el dinero al bigotes -Álvaro Pérez- para que se ocupara de todo lo demás. Rumor que circulaba en el día de ayer por el restaurante del club de golf de El Saler, tras una emocionante partida donde uno reveló que el tío Cotino es la persona clave en toda la escenificación.
Al que no le llega la camisa al cuello y no gana para disgustos es al pobre Rajoy, el tío Mariano. Ayer lo del tío Trillo, hoy lo del tío Paco, hace pocos días el librito de marras del tío Aznar. El tío Jaime (Mayor) en su campaña sobre el aborto y, para colmo, regresa el tío Pedro J. con el lío del titadyne de la conspiración del 11-M, mientras el tío Gallardón se nos fue a México lindo y querido, y la tía Esperancita se escondió, como en el cuento de los siete chivitos, en la cajita del reloj de la Puerta del Sol.
Señor, señor, cómo está el PP. No llores, Sorayita, hija, que todo pasará, que ya vendrán tiempos mejores y no hay mal que por bien no venga. Que se lo pregunten, por ejemplo, al tío Zaplana, que estará muerto de la risa, moreno de verde luna, en la popa reluciente del Clara, con firme rumbo al Caribe y escuchando en el MP3 el "Mestizo" de Carlos Cano, que en la Gloria esté: "un mojito en Floridita/ en la playa una rumbita/ y una mulata en la cama". Aunque si arrecia tormenta, el plácido capitán, dando por muerto, como si fuera un Cid, al tío Paco Camps, podría cambiar el rumbo y dar al timonel la orden de: ¡rumbo a la Malvarrosa! Y, como el fiero Ben Yusuf, reiniciar la reconquista de Valencia, entre moros y cristianos. Sus huestes apostadas están en las playas de Alicante, y sólo esperan de su comandante una señal.

