Decididamente, la ministra Chacón es gafe. En menos de seis meses ya se han estrellado cuatro aviones de combate, dos Mirage-F1 y ahora dos F-18, unos aparatos que valen muchos millones de euros y que, en ambos casos, han resultado destruidos por causa de maniobras irregulares de los pilotos que, por lo que se ve, vuelan a su aire y sin obedecer las órdenes oportunas. Si a esto añadimos los problemas de la flota española, con varios buques de guerra averiados o varados por falta de presupuesto, y el retraso de entrega de vehículos blindados para las misiones de Líbano y Afganistán, veremos que la maquinaria de guerra española está con serios problemas por tierra, mar y aire. Por cierto, ¿todavía tenemos tanques alquilados a Alemania?
Y eso que acabamos de estrenar nuevos misiles que, por ahora, no causaron daño alguno en territorio español. Un despilfarro que, por ejemplo, impidió la celebración del desfile del Día de las Fuerzas Armadas, porque según dijo Chacón no hay un euro y hay que ahorrar. A lo mejor por eso la ministra se empeña en liquidar el histórico cuerpo español de infantería de marina, se supone que a instancias de su Jemad, José Julio Rodríguez, que para colmo es general de aire y, por tanto, un experto en los aviones de combate como los que ahora se acaban de estrellar.
¿Qué pasa en Defensa? Por si algo faltara, al director del CNI, Alberto Saiz, lo han pillado de pesca y con transportes de lujo oficial para sus vacaciones y, lo que es más grave, ha sido denunciado y fotografiado por sus propios espías, lo que da una idea del desbarajuste que impera en "La Casa" de los secretos, donde los mandos cesados y sus colaboradores están dejando a su jefe con el culo al aire y en la peor situación, sobre todo si se confirma que ha mentido ante el Parlamento, lo que podría o debería de costarle el cargo.
La verdad es que desde que la Chacón llegó al Ministerio de Defensa, para hacer su cursillo particular sobre seguridad nacional, no han cesado los líos y los problemas en ese ministerio desde el que la política catalana pensaba dar el salto a la vicepresidencia primera del Gobierno, en sustitución de De la Vega. Un golpe de mano que se frustró tras el escándalo diplomático que provocó la Chacón, anunciando por su cuenta la retirada de las tropas que España tenía desplegadas en Kosovo, lo que obligó a Zapatero, Moratinos y León, a correr por Santiago de Chile, Washington y Bruselas para pedir excusas y perdón.
Y encima algunos soldados se suben a las barbas de sus mandos pidiendo más seguridad en Afganistán, mientras que en el Índico, ese inmenso mar, los barcos españoles que patrullan la zona parece que se van aclarando sobre lo que se puede, o se debe, hacer y lo que no con los piratas que caen en su poder, después del desconcierto inicial.
En fin, menos mal que en el accidente de los F-18, ocurrido en Canarias, los pilotos han podido saltar a tiempo y sus vidas no corren peligro. No fue el caso, lamentablemente, en el choque de los Mirage F-1 en Albacete, donde tres pilotos perdieron la vida durante el que resultó su vuelo final. En fin, estas cosas pasan en las maniobras militares, pero no con tanta asiduidad.

