En un pertinente artículo publicado hace poco, Soledad Gallego-Díaz reprende al PP -¿a quién si no?- por: "Lo increíble que resulta que vayan pasando semanas, en la peor crisis económica mundial que se recuerda, sin que los dirigentes del Partido Popular hayan empleado ni media hora en analizar qué está pasando y en decir qué piensan del descalabro monumental de quienes fueron sus principales referentes ideológicos y aliados (Bush y, antes, Thatcher). La indiferencia del PP ante la destrucción de algunas de sus bases ideológicas es pasmosa".
He aquí un clásico ejercicio de flogging dead horses. La señora Gallego-Díaz, que debería dirigir sus reproches a quien manda, se enfada con los que están fuera del poder, ¡por no pensar soluciones! Las soluciones están pensadas hace tiempo, y el señor Rato, que estudió en Berkeley como quien esto escribe, podría dirigir a la señora Díaz al manual de J. A. Schumpeter: Business Cicles.
Según Wallerstein, estamos al final de un ciclo de Kondratieff (el largo, de 60 años) que iría de 1945 a 2007 con el punto de inflexión en 1975. Si la alza del ciclo Kondratieff se debe a los beneficios generales de la producción industrial, la bajada del ciclo busca beneficios en la especulación y las finanzas. Es lo que ha sucedido ahora.
El capitalismo evoluciona cíclicamente; los anteriores, según Schumpeter, fueron de 1780 a 1840, que es el ciclo de la Revolución Industrial; de 1840 a 1897 y de 1897 a 1945. Muerto Schumpeter, Wallerstein propone el último 1945-2007. Las crisis son el modo que tiene el capitalismo de eliminar empresas ineficientes. Es un modo brutal y doloroso pero es el que conlleva la competencia en el mercado.
Ahora se precisa regular el sistema financiero y los bancos, que son los actores aún no controlados de la última fase del capitalismo: el capitalismo financiero, según Rudolf Hilferding. Regulados la agricultura, el comercio, la industria y el consumo, ahora es preciso regular el sector financiero que ha surgido como un Leviatán de la opulencia del segundo medio del siglo XX.
Eso será "el Nuevo Capitalismo", según el objetivo publicado para la reunión del G-20: "Tomar las medidas necesarias para estabilizar los mercados, reformar el sistema financiero para reinstaurar la confianza y volver a encaminar la economía global hacia un crecimiento sostenible".
Y eso es lo que va a defender el Gobierno español en el G-20, aunque, como socialistas que son, deberían proponer las ideas de Amartya Sen sobre un Nuevo Mundo: "La posibilidad de que aparezcan propuestas innovadoras que organicen un sistema no monolítico (???), con nuevas instituciones y basado en valores sociales que se puedan defender eficazmente", según explica la señora Gallego-Díaz.
Supongo que la señora Díaz regañará también a Zapatero por no apadrinar en el G-20 las ideas socialistas de Amartya Sen, en vez de aquiescer en propuestas que coinciden con las del "representante del capitalismo tradicional español, el Partido Popular".

