Lo que no puede ser no puede ser y además es imposible. Desde el primer momento estaba cantado que la candidatura de Madrid no iba a ganar. Pero no por falta de preparación (seguramente en este momento es la más preparada, pero quedan siete años), sino porque la rotación de continentes es algo aceptado por quienes deciden y porque los argumentos extradeportivos de Río, muy bien presentados por Lula en su alegato final, eran también de gran peso. En suma, porque hay factores extradeportivos y extraorganizativos que tienen enorme peso en un grupo de personas, además y como es bien sabido, trufado por la corrupción en parte de ellos. Así son las cosas cuando lo que está en juego son muchos miles de millones de dólares.
Puede la candidatura madrileña alardear, seguramente con parte de razón, de buen trabajo, pero lo que hay que preguntarse es la razón de ir a una guerra perdida de antemano. Todo parece responder a los caprichos del alcalde Gallardón, seguramente despechado por el fracaso de la candidatura 2012 en las puertas del éxito. Su desmedido afán de protagonismo, su irrefrenable "ego" bien conocido (y sufrido) en Madrid, es razón poderosa. Puede parecer una explicación estúpida, pero los grandes hombres también tienen sus debilidades. Lo grotesco es que nadie, absolutamente nadie, le salió al paso y todos, hasta la Presidencia del Gobierno y la Jefatura de Estado, jugaron el juego marcado por el munícipe. Claro que de ahí a creer que el noventa por ciento de los madrileños apoyaba esta candidatura, como se ha afirmado repetidamente, va un largo trecho que nadie se cree. Menos lobos. Aunque aquí, lamentablemente, no existió oposición a esta candidatura como ha habido en Chicago o en Nueva York en la anterior. Dicho sea en elogio de la sociedad civil en ambas urbes.
¿Cuánto nos ha costado a los contribuyentes esta broma de Gallardón, con varias vueltas al mundo (le han causado gran fatiga, como ha dicho, aunque es de suponer que no iría en turista y a hoteles baratos), delegaciones a todo tren, invitaciones, presentaciones para algo perdido de antemano? ¿Va el caballero a asumir su responsabilidad como él declaró hace días o, como es más probable, va a seguir tan campante, incluso hablando del 2020? ¿Va a ser posible conocer una información detallada de todos los gastos o será secreto de Estado? ¿Alguien de la oposición (poco probable, todos se han subido al carro de los festejos y de los viajes), algún medio, alguna asociación de vecinos va a pedir alguna explicación? Chicago ya ha avanzado que se gastó cien millones de dólares, todos de origen privado.
El presupuesto olímpico supone miles de millones de euros, euros que siempre pueden ser utilizados para otras cosas socialmente mucho más útiles. Hay muchas y enormes carencias en Madrid. Además, también pueden y deben ser utilizados esos fondos para disminuir la enorme deuda municipal (más de ocho mil millones de euros), fruto del despilfarro y de la obsesión de hacer zanjas sin parar. Acaban de instaurar una nueva tasa de basura que ya ha provocado la protesta de muchos madrileños. Seguramente muchos de ellos querían la Olimpiada en su ciudad sin darse cuenta que ambos elementos, esa celebración y el alza de impuestos, van unidos.

