Ese país, el de las Maravillas, el de Nunca, Jamás, es el que, desde hace poco más de cinco años, viene diseñando su jefe, el jefe de Elena quien acaba de afirmar, una vez más, que lo peor de la crisis ha pasado.
Veamos. Si lo que trata de afirmar es que el descenso del PIB en el segundo trimestre ha sido menor que en el primero, eso es cierto. El ritmo de la caída ha disminuído, de modo que estamos más cerca del fondo, en principio. Pero si miramos a otro indicador, el del paro, está perfectamente claro que lo peor no ha pasado sino que está por llegar. No sólo eso: lo más importante es lo que pase cundo toquemos fondo. ¿Cuántos meses, incluso años estaremos en ese fondo?
Todo ello "en principio", a salvo de sorpresas no descartables, concretamente en el estado de la banca (no sólamente de las Cajas) en nuestro país. Recomendamos al lector interesado la lectura de un informe muy interesante publicado hace escasas fechas. Elaborado por Variant Perception y titulado "Spain: the hole in Europe´s balance sheet" puede verse en la web de esa empresa. Puede compartirse o no su argumentación pero lo que está claro es que la situación no está clara y que puede haber, como decimos, sorpresas muy desagradables.
Cuando el déficit público camina hacia el 10 por ciento del PIB, se lanzan desde parte del gobierno, globos sonda sobre alza de impuestos. Está claro que eso va suceder y que eso es necesario hacerlo y con rigor y seriedad. El tema central es sobre qué impuestos se va a actuar. La ministra Elena Salgado ha afirmado que el sistema fiscal español es ya progresivo y que las rentas más altas ya pagan más. Es un punto de vista pero que no parecen confirmarlo las cifras oficiales de recaudación del último ejercicio tributario. Cuando solo poco más de diez mil contribuyentes declaran una base imponible superior a los cuatro millones de euros, uno se pregunta si vivimos en un país de menesterosos. Aún así hay margen para gravar bastante más a quienes más ganan. Concretamente, el 4 por ciento de declarantes que suponen bases por encima de los sesenta mil euros suponen el 38 por ciento del importe de las liquidaciones, porcentaje que muestra la gran desigualdad de ingresos. Está claro que aquí en el IRPF hay algunas notables ausencias y que los mecanismos de evasión fiscal pura y dura y los de elusión fiscal , sobre todo vía las Sicav que tributan al 1 por ciento, funcionan a todo gas, concretamente para los segmentos de las grandes rentas. Hay así mucho margen para aumentar la progresividad del sistema, simplemente taponando esos agujeros. Complementado por otros caminos como los de gravar progresivamente las rentas del capital o restablecer, sobre bases más progresivas, el alegremente eliminado impuesto sobre el patrimonio. Eran aquellos tiempos en que bajar los impuestos era progresista. Hay mucho margen par lograr un sistema fiscal más justo y más suficiente. Lo que hace falta es voluntad política para enfrentar decididamente determinados intereses muy poderosos, muchos de los cuales votan desde hace muchos años al PSOE. No son tontos.

