La reanudación de los entrenamientos tras el paréntesis navideño no ha causado escándalos como en años anteriores y ni siquiera protestas por tener que regresar un determinado día. Para romper con la tradición, Eto'o y Keita, los dos jugadores azulgrana, se han reincorporado con dos días de antelación. No han acabado el permiso concedido. No han sido el único ejemplo. Lo nunca visto.
Lo tradicional era llegar tarde con la excusa de la pérdida de vuelos y enlaces. Esta vez, en algunos casos, con sentido común se ha permitido a los futbolistas de países más lejanos acudir a la cita después que el resto. Ha sido compensar las horas de ida y vuelta ya que con los mismas jornadas de asueto el permiso queda en menos.
En los clubes se sigue ahora mayor control con el fin de que las jornadas de vacación no sean perjudiciales. Los preparadores físicos les entregan el papelito con los ejercicios que deben hacer para no perder la forma y hasta se les orienta sobre comidas y bebidas para que a la vuelta no haya kilos de más. Los clubes multan por el regreso con más peso.
El sábado se reanuda la competición y quienes no hayan observado buenas costumbre en casa puede suceder que no den el rendimiento adecuado. A los futbolistas se les pagan generosamente y estos deben comportarse como auténticos profesionales. Las fiestas no deben crear excesiva relajación.
Sábado y domingo tenemos partidos importantes y en ellos se verá hasta que punto han mejorado unos, si ello ha sido posible, y cuanto han empeorado otros.
En Mestalla hay duelo por plazas de Liga de Campeones con el Valencia-Atlético de Madrid y en el Bernabéu, Madrid y Villarreal pugnan también por el mismo objetivo.
El Barça parece fuera de carrera. Ni se le ve el dorsal. Se le da por escapado.

