El Barça, que humilló al Madrid en el Bernabéu, que se clasificó para la final de la Liga de Campeones y que el miércoles se juega el título de campeón de España con el Athletic Club en Mestalla, no pudo celebrar ayer el título de Liga porque el Villarreal, con el empate, se lo aplazó.
No era previsible que el Villarreal, que en los últimos partidos ha bajado notablemente por las diversas lesiones, y especialmente por las ausencias de Senna y Cazorla, le pusiera tantas dificultades al Barcelona. Dificultades en el marcador más que en el juego.
Estaba todo preparado para festejar el título. El club había previsto toda la parafernalia propia para estos acontecimientos y miles de personas estaban ya en la Fuente de Canaletas esperando el pitido final para festejar el campeonato.
El partido tuvo grandes dificultades para el Barça porque comenzó marcando pronto, aunque el gol de Keita estuvo acompañado de cierta fortuna porque el disparo dio en Gonzalo y el balón voló parabólicamente y batió a Diego López.
El Villarreal consiguió empatar el partido y acto segundo puso en apuros a Valdés, quien con ayuda de Touré salvó el remate de cabeza de Rossi que pudo haber puesto en ventaja al "Submarino Amarillo".
Todo pareció quedar en un susto porque antes del descanso llegaron dos goles más que dieron tranquilidad a los azulgrana, quienes en la segunda parte mostraron mayor dominio. El Villarreal estaba en condiciones mentales de pedir la hora ante la superioridad del juego azulgrana.
El Villarreal trató de mejorar el resultado con rápidos contragolpes, y en uno de ellos Abidal hizo penalti y se ganó la consiguiente expulsión. Hizo Matías el segundo tanto amarillo y a partir de ese instante el Barça se vio en serios aprietos.
La fe que pusieron los villarrealenses en los últimos minutos, tras haber pasado por media hora angustiosa, dieron como resultado otro pelotazo en el que Llorente, autor del primer tanto, se zafó de Puyol y marcó el empate.
No hubo fiesta en el Camp Nou. Quedó aplazada.

