El reglamento impide que dos equipos que se enfrentan sumen tres puntos cada uno. La norma debería compensar a quienes empatan después de haber hecho un gran partido y mostrar méritos enormes para haber vencido. Valencia y Villarreal igualaron, se llevó un punto cada uno, y para ambos fue como si hubieran cosechado derrota.
No satisfizo al Valencia, que creyó que pudo ganar. No alegró al Villarreal, equipo que sumó más llegadas al área, más disparos a gol y más saques de esquina. Probablemente, las aficiones salieron de Mestalla descontentas a pesar de haber presenciado un partido modélico.
El juego desarrollado por Valencia y Villarreal, dos equipos con ansias de victoria, sin ninguna relajación, con fútbol de toque y rápido y siempre buscando el gol, fue tal vez el mejor partido de la presente temporada.
El Barcelona ha maravillado a los espectadores más de una vez en la actual campaña, pero hay que hacer constar el hecho de que en sus mejores tardes no ha tenido enfrente un adversario que le pusiera las peras al cuarto. Valencia y Villarreal jugaron de igual a igual y mostraron sus mejores cualidades balompédicas. Fue lo mejor de la jornada.
El Valencia vio la victoria cuando en tan sólo diez minutos marcó dos goles. Otro equipo habría arrojado la toalla, y el villarrealense, que perdió por lesión a Gonzalo, su mejor defensa, reaccionó a pesar de la desventaja. Después del empate a dos tantos aún encajó el tercero y el claro penalti de última hora permitió a Rossi lograr el empate definitivo. Fue un partido excepcional.
La jornada tuvo en el Madrid un ganador fácil y al Atlético castigado en casa por los jugadores del Athletic, quienes fueron insultados antes del comienzo. El portero bilbaíno tuvo que soportar el lanzamiento de bolas de nieve. La revancha fue ganar el partido. Miles de espectadores, muchos de los cuales reprobaron la actitud de los violentos del gol norte, abandonaron las gradas antes de que acabara el encuentro.

