El Madrid jugó su mejor partido de la Liga, y sin Cristiano Ronaldo y Kaká. El Valencia hizo un gran esfuerzo y tras igualar dos veces el marcador no supo rentabilizar el esfuerzo. Manuel Pellegrini empieza a tener crédito. Algo del mismo perdió el Barça, que derrotó al Espaynol por un discutido penalti a Xavi que convirtió en gol Ibrahimovic.
El fútbol es la dinámica de lo impensado, que dijo el filósofo argentino Dante Panzeri, y sin la galaxia el Madrid hizo un gran partido en Mestalla. Son las ironías del destino. Desde Madrid se lloraron de antemano las ausencias y en realidad tal vez la más notable fue la de Silva, porque sin él su equipo no supo aguantar al menos el empate.
Al entrenador madridista comienza a sonreírle el futuro. Ya no se habla del turrón. Se lo comerá en el Bernabéu. Ya no tiene encima la amenaza del despido. Fue eliminado de la Copa del Rey y ha pasado en Europa con casi todas las bendiciones y no se ha despegado del Barça aunque en la clasificación haya cinco puntos de ventaja porque el equipo barcelonés ha jugado un partido más.
La victoria no resultó hecho para festejar porque se lesionó Pepe en un salto y podría suceder, según los síntomas, que se quedara fuera del equipo medio año. Tiene lastimada la rodilla y nueva rotura de ligamentos exige operación y larga recuperación.
El Valencia volvió a pisar tierra firme y hacerse a la idea realista de que su camino está en conseguir puesto de Liga de Campeones. El título es para Barça, Madrid o Sevilla. El Valencia se ha quedado lejos. Para el Madrid era muy importante vencer, dado que existía la teoría de que no ganaba a los grandes porque perdió en Sevilla y Barcelona y también con el Milan. Ha roto la dinámica.

