El Barcelona tenía ante el Inter auténtica final, porque en caso de derrota echaba por los suelos la Liga de Campeones. Guardiola no pudo contar con Messi e Ibrahimovic y, encima, delante estaba Samuel Eto'o. Le bastó con la oportunidad de Piqué y la eficacia de Pedrito para conseguir en el primer tiempo ventaja suficiente para ganar.
El Barça de la primera mitad se pareció mucho al de las mejores tardes. Con Xavi e Iniesta manejando el balón en el centro, Pique y Puyol desmelenándose para evitar que Eto'o y Milito dejaran constancia de su presencia, y Alves y Pedrito penetrando por las bandas, dominó el balón y el juego de ataque.
En el mundo del baloncesto se suele calificar de minutos de la basura el tiempo en que sigue el partido cuando no hay nada que discutir. Al partido del Camp Nou le sobró la mitad del tiempo. Mucha basura.
El equipo barcelonés no puso el mismo ímpetu en la segunda mitad. El marcador favorable, la visita del Madrid el domingo y la necesidad de guardar los tobillos ante un equipo dispuesto a emplearse con excesiva dureza, recurso perseguible de oficio, le hizo aflojar el ritmo.
El equipo azulgrana, sin sus dos grandes estrellas, resolvió satisfactoriamente la confrontación con el Inter, que también necesitaba ganar para poder continuar en la competición, lo que ahora tiene más difícil.
El Barça está virtualmente clasificado para la siguiente ronda, con lo que alcanzará uno de sus objetivos de la presente temporada. Ayer salió a jugar en inferioridad por las sensibles ausencias, a las que había que sumar la de Touré Yayá, hombre de gran presencia en la zona de centrocampistas.
La nota negativa de la noche fue la derrota del Sevilla, que aunque tiene la clasificación ganada, perdió la ocasión de ganarse el primer puesto del grupo. Fallo ante el modesto, el teóricamente más débil.

