El Fútbol Club Barcelona entusiasma con su juego más que el Real Madrid. Sin embargo, lo que sucede ahora, con los azulgrana líderes y participando aún en las tres competiciones -hoy tienen el difícil trance de eliminar al Sevilla o caer en la Copa del Rey-, no ofrece las garantías de la pasada temporada. El Madrid tiene más banquillo.
El club barcelonés, tal vez dirigido por los entusiasmos de Pep Guardiola, no buscó grandes refuerzos. Cambió a Eto'o por Ibrahimovic y fichó a Maxwell, quien no mejora a Abidal, y al central Chigrynski, quien, encima, no puede participar en Liga de Campeones.
Florentino Pérez tal vez se pasó con los grandes fichajes y quizá se equivocó dando la boleta a Sneijder y Robben y, no obstante, se quedó con un banquillo con mayores garantías. Los relevos de hombres importantes como Cristiano Ronaldo, Kaká y Pepe no han abierto vías de agua en el equipo.
Manuel Pellegrini ha podido suplir a Pepe por Garay y éste se ha asentado en la zaga. La lesión de Kaká la suplió con Van der Vaart, quien cumplió con brillantez y eficacia. Con la ausencia de Ronaldo, Higuaín se puso las botas de golear y el equipo sumó puntos.
Guardiola echa en falta a Xavi si no juega. El equipo se resiente si Xavi está sin Iniesta al lado y el ataque tiene poca chispa cuando Messi descansa. Pellegrini podrá hacer rotaciones con menos riesgos. Guardiola se la juega cada vez que da asueto a un jugador importante.

