La intervención por parte del Banco de España en la Caja de Castilla la Mancha, ha provocado el hundimiento de la Bolsa, especialmente del sector bancario, la preocupación de los responsables de las principales entidades financieras del país, un golpe importante a la credibilidad de España sobre su sistema financiero de vigilancia y control que se va a presentar, además, según estaba previsto desde hace semanas, como ejemplo por el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, en la Cumbre del G-20 en Londres y, finalmente, un enfrentamiento a cara de perro entre el partido socialista y el Partido Popular.
Hace solo unos días el Presidente del Gobierno, en una entrevista que mantuvo en el Palacio de la Monlcoa con representantes de los principales periódicos económicos del mundo (The Wall Street Journal, !l Sole 24 Ore, Financial Times, Les Echos y Handelsblatt) afirmaba que España, aunque no forma parte del G-20, participará en la Cumbre para explicar su sistema de vigilancia que ha permitido que el sistema financiero de nuestro país, haya sobrevivido 22 meses de crisis financiera internacional, sin que él para sí mismo haya supuesto dificultades, debido a las reservas anticíclicas que los bancos españoles están obligados a crear. También, según el presidente español, los institutos financieros internacionales deberían ser obligados a crear reservas mucho más altas.
Zapatero confesaba a los periodistas extranjeros, que los inspectores del Banco Central español están físicamente más presentes en los grandes bancos, de manera que pueden cumplir de forma eficaz con su función de control. "El Banco de España, revelaba, tiene por ejemplo, oficinas propias con sus inspectores en los Bancos Santander y BBVA".
Toda esa tesis ha sufrido un grave revés con la intervención del Banco de España en la Caja de Castilla la Mancha, sobre la que no se ha ejercido el debido control y se ha tenido que inyectar hasta nueve mil millones de euros, después de que fracasasen las conversaciones para su práctica absorción por Unicaja, y tras los fallidos acercamientos por parte de Ibercaja y Cajastur...
Al parecer, la absorción ha sido imposible entre otras cosas porque Unicaja no tenia una noción clara de las cuentas de la Caja manchega ya que la auditora Ernst&Young se negaba a firmar las cuentas correspondientes al año 2008, que tenían que cerrarse hoy martes 31 de Marzo.
Ha sido pues, la negativa de los auditores de Ernst&Young lo que, al final, ha provocado la intervención del Banco de España y el desencadenamiento de una grave crisis que puede afectar a varias de las cuarenta y cinco Cajas de Ahorros que existen en toda España, especialmente, a media docena que están actualmente en parecidas dificultades que la Caja de Castilla-La Mancha, y sobre las que el Banco de España, debe extremar su vigilancia y control.
Aunque la actual crisis financiera puede afectar también a algunos bancos de tamaño medio, las Cajas son las más afectadas por el volumen de morosidad que han acumulado en los sectores de la construcción e inmobiliario, que son precisamente los sectores que se han hundido al estallar la burbuja.
Las Cajas, que no son entidades privadas, no están sometidas las disciplina del mercado y que normalmente están controladas en cada Autonomía por el poder político que dirige cada Comunidad, han ido ganando progresivamente cuotas de mercado muy por encima de los Bancos y ahora están pagando las consecuencias de meterse en proyectos a veces faraónicos, a veces claramente políticos y en muchas ocasiones, proyectos que no responden a la lógica del mercado.
Para quienes conocen bien el sistema financiero español, lo que ha pasado en la caja manchega es el inicio de un proceso que va a terminar en absorciones, fusiones o intervenciones directas del Banco de España. Y todo en beneficio de los grandes bancos que se verán afectados positivamente por el terremoto que acaba de iniciarse, ahora que hay presentar los balances y que empiezan a vencer los créditos que no se pueden pagar.

