Ni el caso de los espías en la Comunidad de Madrid, cerrado precipitadamente en la Asamblea madrileña, ni el 'escándalo Gürtel' que afecta al tesorero nacional del partido, a un europarlamentario y a varios alcaldes y consejeros de la Comunidad madrileña, y a un presidente de Comunidad y varios de sus colaboradores, parecen afectar electoralmente, por el momento, al Partido Popular, según encuesta realizada por el periódico El País, a pesar del eco informativo que han tenido los dos episodios bajo los que se ocultan la corrupción política y la económica.
Si bien las encuestas reflejan un desgaste de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que además se ha visto asediada con huelgas en el transporte, en sanidad, en la justicia y la televisión autonómica, Telemadrid, y del tipo de oposición que está haciendo el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, los electores parecen estar más contentos con el partido que con sus líderes, ya que en ambos casos los populares volverían a ganar las elecciones en la Comunidad madrileña, aunque bajarían casi cinco puntos, y podrían llegar a la Moncloa ya que le sacarían al Partido Socialista algo más de un punto.
De todas formas, ese escaso porcentaje (40,8%, frente al 39,6%) no garantizaría la investidura ya que, a día de hoy, el Partido Socialista tiene más posibilidades de pacto que el Partido Popular.
De ahí toda la estrategia de Rajoy de acercarse a todas las fuerzas políticas, presentando un plan anticrisis abierto al debate, y sus esfuerzos por tender puentes con Convergència i Unió y Partido Nacionalista Vasco, puentes que han propiciado el aislamiento parlamentario del PSOE y, la semana pasada, la primera derrota seria, reclamando austeridad al Gobierno e incluso la supresión, para el año que viene, de, por lo menos, un Ministerio.
La tendencia a nivel nacional parece confirmarse, especialmente en lo que se refiere a las elecciones al Parlamento Europeo, donde la mayoría de los sondeos sitúan al Partido Popular cuatro puntos por delante del Partido Socialista, cuando todavía no se ha iniciado oficialmente la campaña electoral.
La primera lectura de esos resultados indican que si bien la crisis económica y, sobre todo, el paro le están pasando factura al Gobierno, los sucesivos escándalos que han salpicado a importantes dirigentes populares no están pasando factura a la oposición, quizás porque la deteriorada situación económica, la certeza de que lo peor de la crisis todavía no ha llegado y las desconfianza de la ciudadanía en las recetas que está aplicando el Gobierno están ocultando la gravedad de unos escándalos que la opinión pública cree que se están utilizando políticamente desde el poder.
El cuadro que presentan las encuestas refleja que la mayoría de los entrevistados desaprueban la gestión del presidente del Gobierno, que la desaprobación es más extensa y dura con la gestión de Mariano Rajoy que con la de Zapatero (son más benévolos los votantes socialistas con su líder que los populares con el suyo) y que el grado de ilusión colectiva de los españoles es mucho menor que el que existía hace veinte o treinta años.
En círculos socialistas se ha recibido con normalidad los resultados de la encuesta, admiten que, en efecto, la situación económica es determinante en los resultados, que no hay una política de comunicación clara por parte del Ejecutivo (excusa que esgrimen todos los gobiernos cuando comienzan a aparecer los primeros problemas) y que, tarde o temprano, el 'caso Gürtel' terminará pasándole factura al Partido Popular si Mariano Rajoy no lleva a cabo, dentro del partido, la limpieza que sólo ha llevado a cabo parcialmente.

