El lehendakari Patxi López se ha manifestado escéptico sobre la propuesta del Partido Nacionalista Vasco de firmar un pacto Institucional que incluiría, entre otros temas, la aprobación de los Presupuestos en la Cámara de Vitoria, con lo que abriría la posibilidad de un voto a favor de los Presupuestos Generales del Estado en el Parlamento español.
López, que siempre ha defendido la necesidad de abrir a otras fuerzas políticas el pacto con el Partido Popular por el cual fue investido lehendakari, no cree, sin embargo, que al final los nacionalistas vascos apoyen el Presupuesto Zapatero, un Presupuesto que está en el alero ya que, por el momento, los socios seguros serían Coalición Canaria y el Bloque Nacionalista Gallego. Con los dos partidos se ha llegado a un principio de acuerdo que supone un importante desembolso económico, especialmente en inversiones.
Es muy difícil el apoyo de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) porque todo depende de cómo termine de cerrarse el modelo de financiaron autonómica para la Generalitat, y está descartado el voto a favor de Convergència i Unió, pase lo que pase con el modelo de financiaron. Todo les parecerá poco.
De esta forma, con el posible señuelo del voto favorable al proyecto clave que es el Presupuesto, los nacionalistas vascos, que hasta hace unos días han estado "desonzando" al Gobierno de López, han metido una cuña en el pacto de los socialistas y populares, un pacto que según Eduardo Madina "no es una alianza, sino un simple acuerdo de investidura".
Más preocupado por su nueva labor de buscar pactos en el Parlamento central como sucesor de Ramón Jáuregui y número dos del portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso, que por la estabilidad del Gobierno vasco, Madina, con escasa experiencia parlamentaria, le ha dado motivos a que dirigentes del Partido Popular, como Alfonso Alonso, hablen de intentos de "torpedear el acuerdo" entre socialistas y populares con el objetivo de "mendigar votos" en Madrid.
Patxi López, que desde que tomó posesión pretende tender puentes con el PNV, cree que sería bueno por parte de los nacionalistas ejercer una oposición responsable dada la situación de crisis que está viviendo la economía vasca que, aunque ha entrado mas tarde que otras Comunidades en recesión (bajada de dos puntos del PIB), está sufriendo un hundimiento de su sector industrial.
El problema es que esta posición responsable de ahora, que contrasta con la posición que durante los últimos meses ha mantenido frente a un Gobierno que han presentado como "usurpador" y que ha participado en un "golpe institucional", no se entiende bien ni a qué responde.
Si es a cambio de que no se produzca el anunciado relevo en la Diputación de Álava, en manos del peneuvista Xavier Aguirre, merced a una moción de censura PSE-PP, que tienen mayoría, eso provocaría graves fricciones en el pacto firmado por Patxi López y Basagoiti, que es algo más que un pacto de principios, y más que un pacto de investidura.
¿Presionará Zapatero a Paxti López para que acepte esa supuesta mano tendida que le muestra el PNV para conseguir los votos que le faltan en Madrid para sacar adelante los Presupuestos? ¿Se plantará López, como ha hecho en otras ocasiones, frente a las pretensiones del Partido en Madrid y las peticiones de Zapatero? ¿Están dispuestos ciertos sectores socialistas a poner en peligro el pacto con los populares, que está dando excelentes resultados en cuanto a la normalización de la vida política en Euskadi, por encontrar en Madrid una estabilidad parlamentaria que tampoco está muy garantizada? ¿Ha hecho efecto en algunos dirigentes socialistas la última encuesta del Euskobarómetro que arroja un escepticismo sobre el nuevo Gobierno vasco, hasta el punto de que dos de cada tres vascos manifiestan su desconfianza en el Gobierno del lehendakari López, al tiempo que hasta un 85 por ciento de los vascos creen que no se puede esperar mucho de ese Gobierno?
La respuesta la ha dado, en cierto modo, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, que ha entrado de lleno en la polémica y ha asegurado que "sería dramático que por un pacto de estabilidad presupuestaria entre el Gobierno vasco y el PNV "todo lo que es importante y esencial quedase en nada".
"Vuelvo a reafirmar -ha dicho el presidente del PP, enviándole una clara advertencia al presidente del Gobierno- que el Partido Popular está para cambiar las cosas, para hacer políticas distintas, y no para jugar al corto plazo y a que la base de cualquier cosa sea válida para mantenerse en el poder".

