Dicen que el presidente del Gobierno ha pedido a la Confederación de Empresarios Andaluces (CEA) la versión íntegra de la conferencia que ha dado el premio Nobel de Economía de este año, Paul Krugman, en la que acaba de anunciar en Sevilla que, en el mejor de los escenarios, la crisis económica en nuestro país durara entre cinco y siete años, y eso mientras en la Unión Europea se produzca un crecimiento entre el 2 y el 3 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB).
Krugman es actualmente el gran "gurú" económico de la Administración Obama, es el economista de moda en Estados Unidos y acaba de publicar en España su libro El retorno de la economía de la Depresión y la crisis actual, editado por Crítica, que es un alegato contra los defensores a ultranza del laissez-faire.
Autor de un interesante blog en la edición electrónica del New York Time, atribuye los males de España y el hundimiento del mercado inmobiliario, entre otras razones, al euro, a nuestra pertenencia al Euro, una pertenencia que nos impide devaluar y cargar todo el peso de la recesión en los Presupuestos, y de ahí la bajada de calificación que han hecho de nuestro país agencias de calificación como Standard & Poor's
Para Krugman, las únicas salidas que hay para España son: un camino doloroso o un camino muy doloroso. Y un futuro a medio plazo poco esperanzador, ya que nuestro país necesita, para hacer el ajuste, una significativa reducción de salarios y una caída de los precios, "una deflación relativa -según sus palabras- del quince por ciento".
Eso sería lo que tendrían que bajar precios y salarios para ganar competitividad frente a Europa, ya que "los salarios y los precios en España son insostenibles" y no están alineados con su situación económica.
Su dolorosa receta para que España salga de la crisis y gane en competitividad pasa por un acuerdo entre todos los agentes sociales con el objetivo de "distribuir los sacrificios. En el resto de la Unión Europea, sin embargo, la política debería ser la contraria: un gasto mayor frente a ese peligro de deflación.
El gran problema es, según su reconocida tesis, que nuestro país tiene poco margen de maniobra fuera de la Unión Europea.
"Es posible -insiste- que estuviese en mejor situación si jamás se hubiese unido al euro; de hecho, los países que han gestionado la crisis mejor, como Canadá, lo han podido hacer porque han jugado con el cambio de divisas. De todas formas, el euro es ya algo irreversible. ¿Qué se necesitaría para salir del euro, aunque fuera temporalmente? Probablemente eso llevaría al caos."
La realidad, cuando este año se celebra el décimo aniversario de nuestra entrada en el euro, es que esa entrada fue una decisión política, no "económica, y fue vendida a la opinión publica como la incorporación definitiva a la Europa política y económica y al mercado único, aunque, de hecho, suponía una pérdida de soberanía sobre la política monetaria y fiscal...
Probablemente, el diagnostico del "progresista" Krugman, profesor de Economía y Asuntos Internacionales de la Universidad de Princeton (New Jersey), habrá caído como una bomba, cuando el también "progresista" Zapatero ha comenzado a vislumbrar luz al final del túnel el año que viene, y una disminución en la destrucción de empleo a partir de esta primavera.
De ahí su interés en tener la versión íntegra de la intervención de Paul Krugman en Sevilla en unas jornadas en las que también han participado los ex presidentes del Gobierno Felipe González y José María Aznar. De los ex presidentes no ha pedido, que se sepa, nada... Ni versión integra, ni parcial...

