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José Luis Manzanares

José Luis Manzanares

La tragedia de Gaza

14/01/2009 | 14:41 h.

A Israel se le puede censurar por muchos motivos. No atiende las resoluciones de las Naciones Unidas, aunque ellas fueron la madre de la criatura. Un parto difícil tras una votación muy reñida y con probable compra de voluntades. La legalidad internacional se impuso entonces contra la voluntad de quienes tenían allí su patria desde hacía centenares de años. Eso sin recurrir a la identificación de los palestinos con aquellos filisteos cuya capital, Jericó, conquistaron los judíos derrumbando sus murallas con un concierto de cuernos de carnero.

Luego vinieron las guerras, todas declaradas -y perdidas- por las naciones árabes del entorno. Israel ensanchó su territorio pero se enfrentó finalmente con una resolución de las Naciones Unidas para replegarse, no hasta sus límites iniciales, pero sí, en términos generales, hasta las fronteras de 1967. Y en eso estamos, en el cambio de paz por territorios, incluido el sector oriental de Jerusalén. Sin olvidar otros problemas como el de los palestinos que huyeron durante las guerras.

Lamentable es que Israel esté aprovechando una situación de hecho para, mientras se alcanza un acuerdo global, levantar en Cisjordania innumerables asentamientos de fanáticos colonos que, con la mente puesta en el Gran Israel, son una provocación constante para unos palestinos convertidos en ciudadanos de segunda clase en su propia casa. Y lamentable es también que hayan usurpado manu militari los acuíferos más importantes de los que llaman territorios ocupados. Un ejemplo del quia nominor leo en la fábula de Fedro, o sea, de la fuerza pura y dura. O que hayan construido un muro, a veces en suelo ajeno, para evitar incursiones de terroristas. Las condiciones de vida de los palestinos son hoy tan duras que bien pudiera atisbarse un amago de genocidio.

Con el bombardeo e invasión de la franja de Gaza en estos días se escribe una nueva página del infortunio palestino, pero sería erróneo leer en ella un episodio de violencia gratuita. Israel tiene derecho a la seguridad, al igual que sus ciudadanos lo tienen a sus vidas. Y contra ese derecho se han dirigido los proyectiles de Hamas durante largos años. Ha habido muertes, lesiones y daños materiales, y también constantes advertencias sobre lo que supondría una réplica por la vía de las armas.

El ejército israelí se ha visto obligado a machacar a Hamas en su propia madriguera. Son los terroristas quienes han utilizado como escudo a la población civil. Todo lo contrario de las declaraciones de ciudades abiertas con simultánea retirada de combatientes. El terrorismo manipula los buenos sentimientos de quienes no lo sufren y carga en la cuenta del enemigo los desastres que la represión causa entre las propias gentes que dice defender. Justa es la indignación por los posibles excesos en la represión, pero sin olvidar que la reacción internacional fue muy escasa o nula cuando Hamas rompió unilateralmente la tregua con Israel y retomó los ataques con cohetes contra la población civil. Ahora sí, ahora exigimos un inmediato alto el fuego.

Hamas llegó al poder porque ganó unas elecciones. Como Hitler en Alemania.

14/01/2009 | 14:41 h.

José Luis Manzanares

Bio José Luis Manzanares
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