Publicidad

Estrella Digital EstrellaDigital.es el primer diario digital en español

Publicidad
Inocencio Arias

Inocencio Arias

Rushdie y el choque de civilizaciones

12/01/2009 | 14:53 h.

El príncipe británico Harry ha debido disculparse por haber llamado "paki" a un soldado paquistani que servía con él. Es un término peyorativo que probablemente en el momento que lo utilizó no ofendió mayormemente, pero que en la claramente interétnica Gran Bretaña no era políticamente correcto.

Otro acontecimiento bastante más serio pone de manifiesto cómo el choque con la cultura islámica está influyendo en nuestras vidas. Hace ahora 20 años que la publicación de Los versos satánicos de Salman Rushdie provocó una fatwa o edicto del ayatolá Jomeini diciendo que el blasfemo escritor debía ser ejecutado. La noticia fue, en principio, tomada a chacota por alguno. Martin Amis, que se encontraba en el entierro de un escritor con el propio Rushdie, bromeó con éste: "Quizás el próximo funeral sea el tuyo". Rushdie no se lo tomó a broma, se escondió en un hotel fuera de Londres con protección policial y vivió así, sin mostrarse en público, durante años.

Hubo una extendida solidaridad con Rushdie aunque no total, Le Carré, por ejemplo, dijo que la novela de aquél había mostrado poca sensibilidad hacia el islamismo, otros alegaron que todo era producto de su búsqueda del sensacionalismo.

Las amenazas no eran baladíes, Rushdie pudo salvar la vida pero uno de sus traductores fue asesinado y otros dos gravemente heridos. También fue navajeado Malouf, uno de los pocos escritores árabes que se atrevió, aun criticando el libro, a decir que la fatwa era inaceptable.

Lo notable no es que pocas voces se alzaran en el mundo islámico contra la barbarie del decreto sino cómo la fatwa, sin conseguir el objetivo deseado, sería, además, revocada en 1998, sí ha logrado otro más importante, crear una censura en el mundo occidental en relación a cualquier tema que pueda herir la susceptibilidad musulmana. Han influido en ello asimismo el asesinato del cineasta holandés Theo van Gogh, el clamor creado por las caricaturas de Mahoma en la prensa danesa y otras amenazas de muerte. Los ejemplos son numerosos, la editorial que publicó el libro de Rushdie -algunas librerías que lo vendían fueron incendiadas- congela otro, La joya de Medina por temor a represalias, la Ópera de Berlín anula la producción de una ópera en que aparecen Jesús, Mahoma, etc., por las mimas razones, y el Royal Court Theatre de Londres actua de forma similar con una obra de teatro.

Más llamativo aún es que intelectuales occidentales que aplauden y que hasta podrían aprobar que se financien obras que ridiculizan la fe cristiana encuentren totalmente impropia e inadecuada semanas más tarde la menor sátira contra lo musulmán, incluso tachando de fascistas y de provocadores a los autores.

La tolerancia total en la crítica hacia lo propio y la aceptación de que lo ajeno debe ser respetado a ultranza huele un poco a pusilanimidad, por utilizar un término diplomático.

12/01/2009 | 14:53 h.

Inocencio Arias

Bio Inocencio Arias
Publicidad
Publicidad
Publicidad

(c) 2010 La Estrella Digital, S.A | Contacto | RSS