Barack Obama ganó las elecciones en el Estado de Florida. Los pronósticos iniciales no le favorecían. Bastantes comentaristas opinaban que el importante voto cubano sería remiso a la hora de inclinarse por una persona que manifestaba su disposición a dialogar con todos los adversarios de Estados Unidos, lo que parecía incluir el castrismo. Florida ha sido tradicionalmente un Estado en la balanza electoral, hace años, al ser Florida totalmente decisiva, pudo incluso afirmarse sin exageración que los cubanos de Miami habían hecho Presidente a Bush.
Las cosas han cambiado, sin embargo. Encuestas recientes indican que entre los descendientes de cubanos de Florida ya hay una mayoría partidaria, 56%, de que se levante el embargo y se establezacan relaciones con Cuba. Obama, con cuatro años más por delante, va a tener las manos libres para cambiar radicalmente la política de sus predecesores. En Estados Unidos hay un convencimiento de que una de las primeras medidas del nuevo Presidente será limpiar la base de Guantánamo y aumentan las voces que señalan que, independientemente de todas las limitaciones del régimen castrista, la política de Washington con La Habana no ha dado los resultados apetecidos.
Los medios de información no son remisos a la hora de subrayar la carencia de democracia en Cuba, el estado decrépito de su economía, a la que Chávez con la crisis actual va a tener más problemas en apuntalar, y hay frecuentes reportajes en prensa y televisión que muestran las incalificables penalidades que sufren los cubanos por el mero hecho de querer abandonar el país. Estos días había fotos de los restos de cuatro personas presumiblemente medio devoradas por los tiburones que habían aparecido atadas a una balsa en las costas estadounidenses. También ha sido noticia que miles de cubanos hacen cola ante el Consulado español en cuanto se ha abierto la puerta para que los nietos de españoles obtengan nuestra nacionalidad. La deducción aquí es que la mayor parte de ellos obtendrá el pasaporte para poder dejar Cuba.
Con todo, los últimos cinco años han visto un crecimiento de gentes de diversa ideología que argumentan que hay regímenes menos presentables que el cubano con los que se comercia etc... y que si Fidel ha resistido a unos diez presidentes estadounidenses con la política actual de Washington su hermano podría resistir alguno más. Que Obama altere esa política sería noticia pero no algo totalmente sorprendente.

