En los próximos días se reúne en Copenhague la conferencia de la ONU sobre el cambio climático. Hay un extendido escepticismo sobre su resultado. Los dos gigantes que más polucionan, China y sobre todo Estados Unidos, en donde Obama no ha podido concentrarse en el tema, no parecen capaces de comprometerse a corto plazo a reducir sus emisiones. Otras economías, también remisas, se ocultan detrás de los grandes.
En Estados Unidos, el escepticismo sobre los efectos nocivos de la actividad del hombre en el deterioro medioambiental no amaina. Varios centenares de científicos han firmado que no es un hecho probado. En días pasados, una sorprendente filtración a la prensa ha dado abundante munición a los dudosos. Un hacker ha logrado introducirse en el departamento científico de una importante universidad británica y tenido acceso a correos de catedráticos en los que éstos aconsejan a colegas utilizar "trucos" para manipular las cifras del calentamiento y potenciar su amenaza. Alguno de los citados, el científico Phil Jones, por ejemplo, admite que hay mensajes filtrados que son efectivamente suyos pero que ha sido citado claramente fuera de contexto. Dado que una parte importante de la correspondencia interceptada parece ser auténtica, la pregunta que flota en el ambiente es: ¿Hay de verdad una "conspiración del calentamiento" alimentada Al Gore y una serie de científicos alarmistas, o estamos ante un caso patente de una serie de mensajes utilizados completamente fuera de contexto?
La revelación entra en la escena política americana. Un portavoz del grupo medioambiental republicano dice que podría tener un profundo impacto en el debate en el Congreso, y James H. Inhofe, senador de Oklahoma y conocido miembro de la Comisión de Medio Ambiente y Obras Públicas, ha declarado 2009 como el "Año del Escéptico".
Por el momento, sin embargo, parece que, comulgando con el criterio contrastado de muchos investigadores, una mayoría de senadores, superada la reforma sanitaria en la que están enfrascados, apoyarían la adopción de "algunas" medidas para recortar las emisiones de gases. ¿Cuántas? Obama ha hablado reiteradamente a favor enmarcándola en el potencial que una ley reductora tiene para crear "empleos limpios" en el país.

