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Ignacio Escolar

Ignacio Escolar

Esperanza Aguirre busca su discurso

30/11/2009 | 14:50 h.

No está el agua del PP como para nuevos órdagos contra Mariano Rajoy, al menos por el momento. Al menos por unas semanas, con suerte por unos meses. Al menos hasta que el Tribunal Supremo decida sobre el futuro judicial y político de Francisco Camps; o hasta que se levante el resto del secreto de sumario del 'caso Gürtel', que el juez Pedreira del Tibunal Superior de Justicia de Madrid ha prorrogado por cuarta vez, de momento, hasta el 17 de diciembre. Como ven, todo son alegrías para el PP en Navidad.

No faltan en el horizonte de Rajoy icebergs con los que chocar. Pero la última tormenta perfecta en Génova 13, hace apenas un mes, demuestra que tampoco se necesitan grandes excusas para que arrecie el eterno mar de fondo en el que navega la derecha española desde que perdió las elecciones generales. Todo depende, como siempre, de la tensión con la que tire de la cuerda Esperanza Aguirre, la muñidora de la mayoría de los complots contra Mariano Rajoy.

En la última batalla, la lideresa perdió por partida doble: no sólo no consiguió imponer a su siniestro número dos en el sillón presidencial de la cuarta entidad de crédito española, sino que de nuevo quedó claro lo sola que está en su propio partido en cuanto sale de las fronteras de la Comunidad de Madrid.

A pesar de la derrota, Esperanza mantiene intacta su principal arma: el apoyo de la gran mayoría de los medios de comunicación de la derecha, un armamento que no es barato pero sí muy eficaz. Desde que llegó a la presidencia, la Comunidad de Madrid ha duplicado el gasto en publicidad institucional, una pólvora de la que paga el rey -el contribuyente madrileño, en este caso- y que es suficiente como para sufragar casi cualquier guerra. Este año, el presupuesto alcanzó, entre consejerías y empresas públicas, los 172 millones de euros; es la comunidad que más gasta en esta partida. Sólo así se entienden algunas portadas, algunas aventuras empresariales, algunas entrevistas. Como la de ayer, de la propia Esperanza Aguirre en La Gaceta, el diario que ha relanzado el Grupo Intereconomía a los tres meses de llegar a la empresa Ildefonso de Miguel, el que fue hasta este mismo verano gerente de la primera empresa pública madrileña, el Canal de Isabel II, y mano derecha del vicepresidente de Aguirre, Ignacio González.

"Claro que no me resigno. Si lo hiciera, me iría a mi casa", dice Esperanza Aguirre en su primera entrevista desde la última crisis del PP. Va por entregas, y la segunda sale hoy. En la de ayer, Aguirre explica su postura sobre el Estatut, sobre el Alakrana, sobre la reforma laboral, sobre el aborto, sobre el Gobierno de Patxi López, sobre la próxima manifestación convocada por los sindicatos, sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía... ¿Sobre su gestión al frente de la Comunidad de Madrid? ¿Sobre el escándalo del espionaje madrileño, que sigue en el juzgado? ¿Sobre Fundescam? ¿Sobre los imputados de su equipo en 'Gürtel'? Eso nunca toca, que Aguirre juega en otra liga, y sólo dedica apenas media respuesta a la política autonómica. "Para mí no hay enemigo pequeño. Por tanto, Tomás Gómez tiene mi respeto", dice Aguirre, la única vez que menciona a su rival en Madrid para perdonarle la vida (a Zapatero lo nombra una decena de veces).

La entrevista en dos partes no será el único movimiento político de Esperanza Aguirre para esta semana, que la lideresa quiere aprovechar para recuperar la iniciativa política dentro de la guerra del PP tras la última derrota. El jueves presentará su libro Discursos de libertad, una recopilación comentada de discursos políticos. Lo hará arropada por el liberal Carlos Rodríguez Braun y por el político antes conocido como socialista Joaquín Leguina. La ocasión es idónea para una nueva proclama contra la resignación y la derrota; es una de esas citas a las que Esperanza acude con tacones altos. El hombre que escribe los discursos de la lideresa, su jefe de gabinete, Regino García-Badell -sobrino del presidente franquista Arias Navarro aunque militante anarquista en su juventud-, tiene trabajo.

Pero la semana no termina hasta el viernes. Y para ese día, Esperanza Aguirre tiene otra puesta de largo en clave nacional: una recepción que ha montado a las 10.30 en la sede del estado libre asociado de Madrid, en la Real Casa de Correos de la Puerta del Sol, para conmemorar el aniversario de la Constitución. Aguirre se adelanta al Congreso, donde José Bono ha convocado un acto similar para el domingo día 6.

En la invitación, la lideresa incluye los dos primeros artículos de la Constitución. Basta con leer el Artículo 2 para ver dónde está el mensaje en clave política: "La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas". A pesar de que Mariano Rajoy ha ordenado a los dirigentes del PP que no entren en la polémica sentencia del Estatut, que tantos votos quita en Cataluña, Esperanza Aguirre prefiere ir por libre. Cualquier fiesta le vale para marcar su propio discurso.

30/11/2009 | 14:50 h.

Ignacio Escolar

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