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Germán Yanke

Germán Yanke

El peor PNV

12/01/2009 | 14:53 h.

La estrategia del PNV de cara a las próximas elecciones autonómicas en el País Vasco se reduce a insistir en que PSOE y PP, aunque no lo parezcan, son la misma cosa, responden a los mismos criterios y se presentan, aunque lo hagan ahora de modo más inteligente, como en 2001, como una coalición segura. Es el único modo, al parecer, de recoger algunos votos del nacionalismo radical de Batasuna que, previsiblemente, no podrá presentarse con las caretas tan evidentes que por el momento ha elegido. El asunto es interesante porque, a estas alturas, no sirven ni para conseguir nuevos votos ni para mantener los que tradicionalmente han tenido la presentación de una gestión eficaz, ni las aventuras soberanistas ni una suerte de centralidad del PNV como "partido de orden" que tuvo en otro tiempo.

La gestión del Gobierno vasco se ha venido abajo. Por un lado, sus preocupaciones (Plan Ibarretxe, consulta, etc.) tienen poco que ver con las de los ciudadanos y la sangría de votos es ya una tradición. El lehendakari ha sido otro de los que han negado la crisis y la necesidad de actuar contra ella, añadiendo a las falsas previsiones un orgullo nacionalista que ha terminado por jugar en su contra. Al mismo tiempo, algunos episodios de corrupción y gestión escandalosa han venido a echar por tierra la idea de que, al menos, eran honrados. Todas las iniciativas de Ibarretxe, que ha sido el gran cáncer del PNV, se han tomado como una huida de las responsabilidades gubernamentales e incluso de los planes de su propio partido, al que ha metido en un callejón sin salida. Ya no queda ni la mítica y absurda imagen de "los de aquí" interesándose por las cosas de aquí. Las cosas que interesan a los vascos son mucho más comunes con las que importan al resto de los españoles que lo que le gustaría a esta degradada generación de dirigentes nacionalistas. Lo único que han conseguido, mediante la amenaza de escisión, es cargarse cualquier intento de renovación razonable del PNV, como el que intentó infructuosamente Josu Jon Imaz. Cuando lo razonable parece "menos nacionalista"...

Así que, para salvar los muebles, el único recurso es captar el voto de Batasuna. A ello responde la identificación de sus adversarios no nacionalistas como los "enemigos", los constantes gestos ante el electorado más radicalmente totalitario, el intento de alargar como una cuestión política y no judicial el proceso por las negociaciones con Batasuna, los abrazos a Otegi, etc. Todo, además, con su cuota de falsedad porque la paradoja es que su hipotética salvación pasa por que no haya ninguna lista electoral que recoja ese voto de Batasuna.

PSOE y PP han planteado sus campañas como propuestas distintas, algo que nadie puede negar que responda a la realidad teniendo en cuenta la trayectoria de ambos partidos en los últimos años y sus ofertas electorales de ahora. Sin embargo, presentarse ante los ciudadanos como si se tratara de responder a la mistificación nacionalista, es decir, exagerando las diferencias o haciendo guiños al PNV en esto o aquello, sería un doble error. Por un lado, por creerse la patraña de Ibarretxe y los suyos. Por otro, por considerar a los electores menores de edad. El éxito de ambos partidos está en saber presentar una alternativa al inmenso hartazgo que ha producido el PNV y el rechazo generalizado a sus intentos de formalizar el futuro del País Vasco con Batasuna como socio, sea esta asociación de una manera u otra. Harían mejor en buscar "sus" votos, que en tratar de impedir los de los otros.

12/01/2009 | 14:53 h.

Germán Yanke

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