Publicidad

Estrella Digital EstrellaDigital.es el primer diario digital en español

Publicidad
Germán Yanke

Germán Yanke

El obispo y el Holocausto

02/02/2009 | 14:53 h.

El Papa Benedicto XVI ha levantado recientemente la excomunión a cuatro obispos ordenados por Lefevbre -parece ser el único cisma de la Iglesia católica del siglo XX-, y la decisión no deja de ser sorprendente. Para unos será, sin duda, un gesto de magnanimidad para cerrar el cisma, pero, viendo las cosas un poco más de distancia, o de perspectiva, el asunto es pasmoso. Por un lado, desde el punto de vista de la Iglesia, uno de los obispos, el francés Tissier de Mallerais, les ha salido rana diciendo que no se arrepiente ni se desdice de nada y que lo que hay que hacer es convertir ahora al Vaticano. Desde fuera, desde la sociedad occidental del siglo XX, lo que llama la atención es la deferencia de Benedicto XVI con otro de ellos, el inglés Williamson, protagonista de la versión más brutal e impresentable del antisemitismo: la negación del Holocausto, postura, por otro lado, bastante extendida entre otros lefevbrianos. Y esta indigna proposición no es de los tiempos del Vaticano II, ya que Williamson la ha vuelto a sostener públicamente poco antes del levantamiento de la excomunión.

La polémica está servida, como informan todos los periódicos estos días, pero tiene un par de derivadas que me gustaría comentar. En primer lugar, y desde la ignorancia del funcionamiento concreto de las excomuniones y su levantamiento, la deferencia del Papa con Williamson precisaría el complemento del mensaje personal de Benedicto XVI. Ha dicho que negar la Shoah es como negar la cruz, lo que resulta paradójico si se acaba de restituir a quien niega la cruz, pero no estaría de más, ya que el asunto no afecta sólo a los católicos, sino al debate público, saber que tiene que decir Benedicto XVI al obispo británico, a él en concreto, que, por su incompetencia intelectual e indignidad, no debería representar de ningún modo a la Iglesia.

Pero este empeño de Williamson y de algunos de sus correligionarios, lefrevbianos o no, en el negacionismo, es decir, en la negación intencionada de la verdad contrastada, es interesante en el debate propiciado tantas veces por la Iglesia, y el propio Papa, sobre las relaciones de la libertad con la verdad y el bien. Cada vez son más los clérigos que, con mayor o menor fortuna e inteligencia, discuten algunos principios de la democracia para asegurar pretendidas verdades o acreditados bienes. Cuando descubrimos que la excomunión se levanta a quien, en su hipotética libertad, niega la verdad y con ella se opone a bienes fundamentales, no deberían estar en la Iglesia católica muy dispuestos, aunque sólo sea por mera vergüenza, a discutir los principios de la organización laica del Estado y del "relativismo" de la democracia.

Seamos claros. A la vista de este pasmoso caso no es sólo la democracia la que tiene que analizar en encaje entre opiniones mayoritarias y verdades. También la Iglesia, al menos en su funcionamiento cotidiano.

02/02/2009 | 14:53 h.

Germán Yanke

Bio Germán
Publicidad
Publicidad
Publicidad

(c) 2010 La Estrella Digital, S.A | Contacto | RSS