Quien aún persista en el engaño, debería desengañarse. Quien quiera todavía mostrar alguna esperanza por la autodisolución de ETA, deberá decepcionarse definitivamente y analizar otras opciones. La banda, en este como en anteriores comunicados, no renuncia a la violencia, manifiesta cómo la política no es la vía, sino uno de los frentes de su acción violenta, dependiente siempre de los pistoleros, llama a la lucha en todos los campos, e incluso se permite apuntar que el "proceso" que busca, la negociación, no tiene que implicar ni la tregua previa.
La violencia es parte de la ideología y de la entraña de ETA y no hay en ella resortes internos para abandonarla ni por su propia cuenta (estratégica) ni por reflexión (elementalmente moral). Batasuna no puede tomar un rumbo propio porque es parte de la banda, un elemento de su división del trabajo, y el abandono, como antaño, sólo podrá ser individual. Incluso la terminología, que a algunos ha parecido nueva, es una vuelta a los orígenes. Un comunicado, por tanto, decepcionante para los ilusos. Una confirmación de que no hay otra vía que la persecución de los delincuentes y sus apoyos, su puesta a disposición judicial, y la decisión política de que esa hidra terrorista no tenga ni un ápice de aire para respirar.
Afortunadamente, la inmensa mayoría de los partidos políticos han subrayado el convencimiento de que no hay nada nuevo ni esperanzador. Aralar, aún valorando negativamente el comunicado, quiere ver un lenguaje y un tono distintos, algo misterioso si no quiere anotar la recuperación semántica, amén de la violencia totalitaria permanente, de palabrejas de la lucha tercermundista de hace cuarenta años. EA, sin embargo, se muestra confortada, mostrando más deseo de un "polo soberanista" que de ser razonable. Pero junto a o rondando a Batasuna no hay proyecto posible que el sometimiento a ETA. Como siempre.

