No está claro si alguien lleva la manija de la comunicación en La Moncloa y en el grupo socialista o si es que la llevan varios que, además, van a su bola con evidentes disfunciones. Zapatero parecía un tipo reservado, con mucho margen de maniobra y con capacidad para sorprender, alguien al que no hay que provocar, ni madrugar. Pero en la actual crisis o reestructuración del Gobierno le han madrugado y se la están haciendo antes de que informe al Rey, que es el trámite previo y preceptivo al anuncio público. Es la primera vez que le ocurre a lo largo de los cinco años que lleva presidiendo el gabinete. La actual crisis de Gobierno rompe el mito de la anticipación y disminuye la capacidad de maniobra del presidente.
El domingo, un día en el que el foco estaba en la entrevista con Obama en Praga, ABC anticipó la inminente crisis de Gobierno y activó que los demás medios dieran prioridad a esa noticia, de tal manera que la primera pregunta al Presidente en la conferencia de Prensa de Estambul se refirió a esa materia y las cabeceras de diarios y noticiarios también.
Así que en el equipo de la Moncloa o han perdido la cabeza en materia de comunicación y ocupación del espacio informativo, o alguien con información les está haciendo la pascua desde fuera o desde al lado. La gestación de este nuevo Gobierno que puede dar a luz en cualquier momento (aunque también el presidente puede retrasar y rectificar para recuperar iniciativa) está siendo muy mal llevada.
Los filtradores pretenden que se trata de fortalecer el Gobierno con pesos pesados del partido, pero ese carácter no es suficiente para reforzar el Gabinete, lo que sea bueno en el partido no tiene garantía de éxito en el Gobierno. Por ejemplo, Fomento es un ministerio técnico, con mucho peso profesional que cuando se tiñe de política y de partido suele ser para mal, para que fracasen el ministro y el ministerio.
La sustitución de Solbes en la actual coyuntura requiere mucha credibilidad y mucha autoridad en el sucesor. No parece que ese vaya a ser el caso si se cumplen los pronósticos. Y el retorno de Manuel Chaves al gabinete no significa la recuperación de la vieja guardia con experiencia, sino más bien un relevo en Andalucía para preparar unas elecciones que, por primera vez en la historia, parecen más apretadas para los socialistas.
Sin que aun haya nuevo Gobierno se han producido dos efectos: primero, el deterioro del viejo Gobierno que ya está hecho chatarra antes de mandar los ceses y las grandes cruces de reconocimiento. Segundo que el nuevo Gobierno nace con sensación de que es viejo, defensivo, sin oferta más allá que era lo que había cerca.
Esta crisis de Gobierno más que una renovación para aportar imaginación y proyecto parece el reconocimiento de la crisis, sin ir ni un milímetro más allá. Será que no hay más cera que la que arde, de manera que andamos a media luz y agotando la mecha.

