La ministra Salgado considera que lo peor de la crisis económica ha pasado, que con el -0,3% de PIB del tercer trimestre (-4% en términos interanuales) se perciben síntomas de recuperación, o una tendencia hacia la recuperación, que concluya con un primer trimestre del 2010 que devuelva signo positivo al PIB.
Los datos facilitados por el INE, provisionales aunque suelen aproximarse mucho a los definitivos, reconocen el quinto trimestre consecutivo de recesión, pero también que este último trimestre es el menos malo de los cinco. Un dato que puede conducir a conclusiones erróneas, que sea el menos malo no quiere decir que sea el que indica punto final a la crisis y nueva etapa de recuperación.
Las medidas de estímulo de la economía y especialmente el plan E y sus 8.000 millones de euros tienen que haber desempeñado un papel importante en los datos del trimestre, al igual que las medidas de ayuda al automóvil. Habrá que ver qué ocurre cuando desaparezcan los efectos de esas vitaminas.
La ministra dice que el trimestre actual será menos malo que el anterior, aunque mantenga el signo negativo para dejar el retroceso interanual entre el 3,8/3,7%, pero el dato de empleo de octubre ha sido malo y no abona esa tesis. El comportamiento de la campaña navideña tanto en la economía española como en las otras va a determinar el sesgo del nuevo año.
La reticencia de los gobiernos a retirar las medidas de apoyo indica que la recuperación es poco consistente, que el sector financiero está lejos de la normalización y que el riesgo de recaída es elevado. Las expectativas de los agentes económicos, la confianza de consumidores y empresarios sigue bajo mínimos e incide tanto en el consumo interno como en la inversión, que son los motores del crecimiento.
La ministra y su superior jerárquico pecan de optimismo voluntarista que resta credibilidad a sus apreciaciones.

