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Daniel Martín

Daniel Martín

Ignorancia y fascismo

25/10/2009 | 17:09 h.

El pasado domingo, en el informativo nocturno de Antena 3 -desde hace más de quince años no hace falta aclarar lo de televisión gracias al "antenicidio" de la radio que ha quedado impune a pesar de una sentencia del Tribunal Supremo que ningún gobierno se ha atrevido a ejecutar-, anunciaron a bombo y platillo que tenían las primeras imágenes de la Antártida tomadas desde el aire por científicos de la NASA. Pero como duraban bastante poco, los responsables de las noticias del canal, sin cortarse un pelo y sin avisar, sumaron otros vídeos y, junto al continente helado, mostraron bellas imágenes de, por ejemplo, el glaciar Perito Moreno que, por lo menos, está en el hemisferio austral. Porque en el reportaje algún sagaz reportero incluyó a un oso polar tumbadoisobre un iceberg.

Es tal la ignorancia que se respira en el ambiente de nuestros medios de comunicación que ya rara vez me extraño de la situación que me rodea. Si todos los que realizan un informativo televisivo que ven millones de personas ignoran que los osos blancos solo viven en el hemisferio norte, es fácil deducir que serán incapaces de afrontar con un mínimo de rigor y espíritu crítico el debate sobre los Presupuestos Generales del Estado, la situación política española y autonómica o, por terminar con un tercer ejemplo, la crisis nuclear iraní. Y que tengan tamaña audiencia dice mucho de los borregos que observan pasmados y conformes la pantalla.

De esa ignorancia, fomentada desde los muchos gobiernos que afectan a nuestra geografía con sus penosos programas educativos, nace nuestra partitotarquía donde dos formaciones y pico se reparten el poder sin atender nunca a los intereses y necesidades de la sociedad que, por su parte, prefiere pensar en osos polares australes antes que en las cosas que realmente deberían interesarles en su condición ciudadana. Pensamos que con escoger periódicamente entre una serie de listas cerradas, con depositar un voto en una urna, vivimos en democracia. Pero estamos bastante lejos de algo semejante. Lo de aquí, con los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y los sistemas autonómicos en manos de los profesionales de la política, se parece más a una oligarquía con tintes fascistas -sin, afortunadamente, represión violenta- que un sistema imperfecto del tipo que Winston Churchill colocaba sobre cualquier otro.

Los tintes fascistas quedan ocultos en lo meramente político gracias al maquillaje de unas cuantas instituciones que más o menos dan el pego. En lo educativo y cultural, por el contrario, se nota bastante más, sobre todo si bajamos a las cloacas autonómicas. La manera de imponer un idioma sobre otro, como se hace sistemáticamente en Cataluña o Galicia, como subrepticiamente va ocurriendo en Asturias o la Comunidad Valenciana, tiene mucho que ver con un nacionalismo exacerbado y autoritario.

Sirva el último ejemplo catalán para ilustrar el argumento. La nueva ley audiovisual que en breve se aprobará en Cataluña obligará a los exhibidores cinematográficos a pasar, como mínimo, la mitad de las películas dobladas al catalán o, cuando menos, subtituladas al idioma del "régimen". Con el consiguiente perjuicio de las salas y distribuidoras -que tendrán que pagar por los doblajes- y el beneficio añadido que recibirán dobladores y traductores, supongo que en su mayoría afectos a la Generalitat.

La medida nace porque, aún, en Cataluña se siguen vendiendo más libros en castellano y la gente va mayoritariamente al cine en el idioma del enemigo español. Como la sociedad no ha respondido a unos intereses políticos impuestos, se recurre a la ley para obligar a escuchar, ya que no a pensar, el cine español y extranjero en el idioma con el que se quiere desplazar al idioma de toda España y así ahondar en el hecho diferencial. Obligar a poner una bandera con una cruz gamada sería bastante más democrático que obligar a un cine a pasar pelis en un idioma obligado. ¡Como si quieren ponerlas en suahili!

Si medidas como esta son posibles y aceptadas es gracias a que este país yace sacudido por la ignorancia y poblado por una sociedad aborregada que deja hacer sin mover un músculo ante medidas dañinas y despóticas. Ahora ha sido el cine en Cataluña, pero dentro de dos días será la tele en alguna otra Comunidad Autónoma. Que se equivoquen todo lo que quieran con los osos polares, pero con el idioma que a nosotros nos dé la gana. Antiguamente, cuando alguien quería imponer inconstitucional, ilegal e ilegítimamente su voluntad por lo menos había algo más de talento.

25/10/2009 | 17:09 h.

Daniel Martín

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