Los grandes momentos proyectan juntas la heroicidad y la cobardía. Abunda la generosidad con Haití pero, a la hora de argumentar, se combinan la razón con los prejuicios. Evo Morales se ha sumado a la visión paranoica de Hugo Chávez, quien llegó a denunciar con pretendida ironía que el terremoto en Haití lo produjo la marina estadounidense. (Después aclaró que el yanqui malo usaba la situación para la invasión y la ocupación militar del país.) Imposible, en su caso, el binomio 'altruismo y EEUU'.
Por la misma senda ha discurrido el mensaje del boliviano. "No es posible que Estados Unidos use una desgracia natural para invadir y ocupar militarmente Haití", rezongaba. Así que calificó de "inhumano, salvaje y oportunista" el despliegue de las tropas estadounidenses en esa nación caribeña tras el terremoto que asoló el país. Nuestro país no está a salvo de tales ideas.
Gaspar Llamazares, perjudicado con la utilización de su imagen por el FBI para buscar a Ben Laden, alertó días atrás sobre las tentaciones de "prepotencia" o de "injerencia" en Haití por parte de la comunidad internacional, y advirtió de que aunque los haitianos estén muy mal por el terremoto, "no son ingobernables" y hay que respetar su autonomía. Por si a nadie se le hubiera ocurrido.
Menos mal que la secretaría de Política Internacional del PSOE, Elena Valenciano, ha puesto orden en los tópicos de la izquierda. Considera la intervención militar de Estados Unidos en Haití "imprescindible y necesaria", y un "absurdo" que sea vista como una ocupación. Explica Valenciano que cuenta con más medios para desplazar al Ejército de los que puede disponer la UE, por lo que tal aportación no debería a su juicio suscitar el recelo de la UE.
Aplacada ya por inconsistente la rivalidad de protagonismos desde Europa a EEUU, con algunos episodios triviales (otra cosa es lamentar, como lo hizo la Cámara de Estrasburgo, la falta de liderazgo en la ayuda a Haití), rebrota otra polémica más incrustada en los prejuicios ideológicos, la tan manida "ocupación" estadounidense, justo en los momentos más trágicos. Washington ha decidido desplegar 7.500 soldados que se sumarán a los 5.800 ya desplazados en el país.
En su discurso como presidente de turno de la UE en el Parlamento Europeo, Zapatero ha recibido el apoyo de Jaime Mayor Oreja y Luis de Grandes, que encabezan la lista del Grupo Popular. Admirador de Obama, el presidente español se distanció de la idea de la "ocupación" y defendió el trabajo de Estados Unidos en apoyo de las víctimas del terremoto en Haití. "Ver helicópteros, ver marines que llevan alimentos, ponen orden y salvan vidas, a mí personalmente me parece un hecho a aplaudir", expresó en un discurso que en general fue bien acogido entre los observadores. Al mismo tiempo, defendió la actuación de la UE en Haití.
La tierra en Haití sigue temblando y su presidente exclama que el país carece de medios para hacer frente a la tragedia y distribuir las ayudas. Las espléndidas crónicas de los corresponsales españoles nos acercan a las gentes de Haití. Uno de los más veteranos, Joaquim Ibarz, en La Vanguardia, reproduce uno de los carteles que se leen en Puerto Príncipe: "Bienvenidos, marines, necesitamos vuestra ayuda". Dejemos los prejuicios (y las bobadas) para otra ocasión.

