Es tal la voracidad electoral del precandidato Florentino Pérez al ofrecer un fichaje galáctico diario para su proyecto -que su mano derecha, Jorge Valdano, ya ha bautizado cinematográficamente como una 'gran superproducción'-, que los otros dos aspirantes -Eduardo García y Juan Onieva- parecen relegados a ser meros 'teloneros' en el escenario de las elecciones a la presidencia del Real Madrid. Y es que para el madridismo -las encuestas así lo afirman- y los medios de comunicación -se han volcado con el regreso del ex presidente- no hay otro favorito en las urnas el 14-J que Florentino Pérez.
Tanto García, un joven desconocido en la 'alta sociedad' madridista, como Juan Onieva, de quien no se sabe si le beneficiará o perjudicará el haber sido vicepresidente económico con Lorenzo Sanz, echado en las urnas por el socio a pesar de haber conquistado dos copas de Europa y una Liga, están en su legítimo derecho de alimentar sus sueños madridistas y presentar batalla a Florentino.
Es más, sería conveniente, por la buena salud del Madrid, que hubiera una 'chinita' en el zapato de Florentino. Una oposición libre y creíble. Que vea en su paseo triunfal que el Real Madrid no está muerto, aunque suspire por él como el 'salvador' que ponga en orden una entidad que necesita una regeneración y un equipo que vuelva a ilusionar con magia al Bernabéu. Pero tampoco es bueno que vaya solo hacia la presidencia entre las aclamaciones tanto de los socios como de los medios porque las mayorías absolutas no suelen ser aconsejables.

