Un gol de Zlatan Ibrahimovic al culminar un centro Dani Alves terminó por tumbar al mejor Real Madrid de la temporada. Era cuando se estaban disputando los primeros compases del segundo tiempo de un clásico vibrante e intenso y en el que el equipo madridista se mereció un mejor resultado.
Pero hay un viejo dicho futbolístico que afirma que los "partidos no se merecen, sino que hay que ganarlos". Y esto fue exactamente lo que hizo el Barça al aprovechar y convertir en gol una de las contadas pinceladas que había hecho hasta ese momento en todo el primer tiempo después de haber sido, sobre todo, dominado por un rival altivo y orgulloso.
El Madrid se encontraba cómodo jugando a la contra. Era un rival compacto con su centro del campo muy adelantado y muy ordenado, en defensa dinamitó la sala de máquina azulgrana para hacer desaparecer a Iniesta y Xavi, lo que motivó que Messi tuviera que ponerse el traje de faena con el que sin duda luce menos y Henry suspirara sin éxito porque le llegaran pelotas en condiciones.
Cristiano Ronaldo no quiso perderse su primer clásico y, aunque aún no está al cien por cien, a punto estuvo de rescatar a su equipo de la derrota en el Camp Nou. Tuvo las mejores ocasiones de haber inclinado el marcador a favor del Madrid. Pero unas veces por un acertadísimo Víctor Valdés, sobre todo en un mano a mano cuando aún no había transcurrido los diez primeros minutos del choque, y otras por un Puyol convertido en un auténtico 'superman', sobre todo cuando el Barça se quedó con diez jugadores por expulsión de Busquest y el equipo de Pellegrini se lanzó a la desesperada en busca del empate dando entrada a Benzema y Raúl.

