El Real Madrid tiene puesto un ojo en La Coruña, donde el sábado todo parece indicar que no podrá contar con el sancionado Cristiano Ronaldo. Y el otro en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde hoy jueves el Comité de Apelación debe decidir si rebaja la sanción a un partido al crack portugués.
Entonces el equipo madridista abrigaría alguna esperanza de que, a continuación, el Comité de Disciplina Deportiva pueda concederle la suspensión cautelar para que pueda jugar en Riazor, donde no son pocos los que consideran que el equipo de Manuel Pellegrini puede jugarse media Liga.
El Madrid ha recurrido la sanción de dos partidos de suspensión a Cristiano basándose en un defecto de forma en la redacción del acta del partido por parte de Pérez Lasa, así como una serie de acciones similares en otros partidos de Liga. Como argumento testimonial más importante sacado de la videoteca se añaden unas imágenes del forcejeo y codazos incluidos entre el barcelonista Messi y el sevillista Valiente.
En el club blanco se considera excesiva la resolución disciplinaria. No se ha encajado bien. También en los dos diarios deportivos de la capital emplean su poder mediático pidiendo la absolución para Cristiano.
La sanción es injusta, según el Madrid, y eso que es mínima contando con que al juego peligroso con daño al adversario hay que sumarle el hecho de ser la segunda expulsión como futbolista madridista en la presente temporada.
Porque ver posiblemente al Barcelona a ocho puntos por no haber podido contar con Cristiano Ronaldo en Riazor es como para hacer ver a todo el mundo que los culpables de la expulsión de Cristiano Ronaldo no han sido otros que Messi y el pobre Mtilinga por su baja estatura.

