Más de uno tuvo que restregarse ayer los ojos de incredulidad al comprobar que la comparecencia en Valdebebas ante los periodistas del jugador del Real Madrid Raúl González Blanco fuese para admitir públicamente cómo está llevando la suplencia y no lo hiciera como casi siempre para hablar en víspera de un partido importante, o para tratar de algún asunto interno de relevancia, como capitán con mando en plaza que le otorgan las quince temporadas en la primera plantilla del Real Madrid.
Raúl ya no es tan protagonista estelar ni fuera ni dentro del equipo como en temporadas anteriores. Ahora está eclipsado por la llegada de otros cracks como Cristiano Ronaldo y Kaka, y del juego emergente de jóvenes goleadores como Higuaín y Benzema, que jornada tras jornada le han ido quitando el cartel que le otorgó su entrenador Manuel Pellegrini de 'titularísimo' cuando más era cuestionado.
El veterano capitán tiene asumido perfectamente su rol de suplente. Por eso aprovechó ayer para dar una nueva lección de profesionalidad al reconocer que para nadie es agradable no jugar lo que desea.
Raúl recalcó que estaba preparado ante la situación de verse relegado al banquillo de los suplentes, que tarde o temprano tenía que llegar, y saber asumirlo con naturalidad. Es la mejor manera que tiene Raúl de pasar de 'titularísimo' a 'caballerosísimo' sin necesidad de molestar a los compañeros, ni de dar grandes titulares explosivos.

