Los trece miembros de la Comisión de Evaluación del Comité Olímpico Internacional (COI) -una mujer y doce hombres- examinan a partir de hoy lunes la candidatura de Madrid a los Juegos Olímpicos del 2016. Serán tres días de revista intensiva de las instalaciones deportivas, infraestructuras urbanísticas y estudio de las propuestas madrileñas para el sueño olímpico de todo un país bajo el expresivo lema en estos tiempos de crisis mundial de "Haciendo más con menos".
Son tres personas que no van a decidir que Madrid sea la elegida para albergar la gran cita olímpica, pero si pueden descartarla con su puntuación. Es por eso por lo que Madrid debe afrontar este examen como si fuera la prueba definitiva y decisiva sin dejar nada sujeto a la improvisación. Cualquier detalle o pregunta sin contestar adecuadamente -por ejemplo, ¿qué van a hacer con los perdigones del campo de tiro?- puede decantar de forma afirmativa o negativa el devenir de la candidatura.
Madrid no quiere fallar otra vez en la carrera olímpica -el príncipe Alberto de Mónaco frustró un primer intento con una inoportuna y decisiva pregunta sobre el tema de la seguridad y el terrorismo de la banda terrorista ETA-, y aunque los 'padres' de la candidatura saben que también será una tarea difícil la lucha con Chicago -circula el rumor de que se notará la mano de Barack Obama- y Río de Janeiro, y la ley no escrita de que es improbable que se celebren dos Juegos seguidos de un mismo continente, Madrid presenta argumentos de peso para que el COI pronuncie su designación para albergar los Juegos en su reunión del 2 de octubre en Copenhague.
La candidatura española representada por Madrid tiene motivos más que suficientes para soñar despierta. Por historia, cultura, actividad deportiva y el recuerdo de Barcelona 92 -considerados en su día como los mejores Juegos de la Era Moderna-, Madrid parte en la pole de favoritas.

