Quien más y quien menos pensaba que España afrontaría el trámite del partido de 'consolación' de la Copa de las Confederaciones ante Sudáfrica con la mente puesta en las vacaciones veraniegas y poniendo a buen recaudo las piernas. Pero no fue así. La selección se tomó en serio este partido, aunque otra cosa es que cuajara un buen partido.
Quizá fue el peor de los que ha disputado en este torneo -ganado, por cierto por 3 goles a 2-, en el que ha ido de más a menos en su juego. Una selección que se despide de Sudáfrica con el amargor del mazazo que supuso la derrota ante Estados Unidos en semifinales y que le privó de calibrar su verdadero valor en una final ante los pentacampeones del mundo.
Vicente del Bosque no estaba dispuesto a perder un segundo partido consecutivo y se decidió por armar un once con marchamo de titular cuando estos choques para la tercera plaza están hechos a la medida para dar minutos a los inquilinos del banquillo. Confió la portería a Casillas y la punta del ataque a su artillería pesada con Fernando Torres y David Villa. Y la responsabilidad de la dirección a Xabi Alonso, escoltado por Cazorla y Riera. Este equipo sólo nos recordó al que tantas alegrías nos ha dado no hace mucho con su dominio en los primeros compases del encuentro para ir diluyéndose poco a poco ante la mayor fogosidad de los sudafricanos, espoleados por esas estruendosas trompetas de sus animosos aficionados.
España se llevó el premio de bronce, un parte médico inmaculado -solo Torres parece tener un pequeño problema en una de sus rodillas- y, sobre todo, la sensación de que no tienen por qué encenderse las alarmas por el batacazo ante los compatriotas de Obama. Un accidente lo tiene cualquiera.
El de ayer fue un partido loco -la hora del mismo también tenía su miga- en el que Sudáfrica dio la sorpresa al adelantarse en el marcador, pero apareció Dani Güiza para salvar los muebles y revolucionar el choque con dos goles a falta de cinco minutos para el final. Sin embargo, cuando todo paerecía visto para sentencia, el mejor jugador local, Mphlea, logró la igualada para 'condenarnos' a todos -futbolistas y espectadores- a la prórroga. Fue en este periodo cuando Casillas tuvo que intervenir en un par de ocasiones salvadoras hasta que Xabi Alonso logró el tanto de la victoria española.
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