Emilio Butragueño lo elevó a la categoría suprema de la egolatría como "Ser superior". Ahora, tres años después, un madridismo abatido y desorientado por los vaivenes del club y del equipo lo ha entronizado como el "Dios salvador" que necesita el Real Madrid. Y aunque no falta quien no le perdona la 'espantá' que dio para dejar la presidencia en manos de Fernando Martín, el ex presidente Florentino Pérez es el deseado por los socios para olvidar lo antes posble la triste pesadilla de la actual temporada.
Florentino, que aún no ha dicho "esta boca es mía" para anunciar cuáles son sus intenciones ante las elecciones a la presidencia blanca, parte desde la pole en las preferencias del madridismo. Todo parece indicar que es difícil que cuente con obstáculo alguno para volver a ocupar por segunda vez el sillón presidencial. Y por lo que se lee y se ve en los medios de comunicación, tiene el camino tan llano hacia la Casa Blanca que lo puede hacer al 'estilo Helenio Herrera', es decir, "sin bajarse del autobús", o lo que es mismo, sin necesidad de llegar a las urnas.
Es tal el deseo de la masa social de echar el telón a la temporada lo antes posible para volver a ilusionarse con un equipo que sea la referencia del fútbol mundial que en estos momentos nadie se imagina el próximo ciclo del Real Madrid sin Florentino Pérez. De él se espera que sean los cracks quienes llamen a la puerta del Madrid y no sea el Madrid el que se vea despechado por jugadores (Kaká, Villa, Cazorla...) que le dan calabazas.
Sin embargo, esta segunda versión de Florentino, la que todo el mundo espera que sea el "Dios salvador", lo va a tener algo más crudo. Llegaría en unos momentos de crisis de la que nadie se escapa, ni el fútbol ni, por supuesto, el Madrid. Ahora no cuenta con una Ciudad Deportiva que recalificar, ni creo que se le haya pasado por la cabeza hacerlo con el Santiago Bernabéu.
Pero como oí a alguien el otro día, los salvadores suelen convertirse en dueños en cuanto pueden. Y un Dios como Florentino, acostumbrado a moverse entre galácticos, la solución que podría estar mascullando sería la de convertir el club en sociedad anónima desde su privilegiada posición de presidente. Si no, conseguir con sus influencias que sus amigos ordenen por ley la conversión en S.A.D. de los clubes que hoy no lo son: Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna. Lo de ser dueño del club de Concha Espina es un ambicioso objetivo sólo al alcance de dioses...

