Aún no se ha resuelto la chapuza de los fichajes de invierno de Lass y Huntelaar con los que Ramón Calderón, en vez de reconocer su error, esta dispuesto a llevar al Real Madrid al desolladero de la UEFA entrando en guerra ante los tribunales, y los colegas del diario Marca descubren el pucherazo del propio Calderón y su junta directiva en la última Asamblea en la que se aprobaron las cuentas, el presupuesto y la elección de miembros de la junta electoral del club.
Una vergonzosa maniobra con el burdo engaño de Calderón, que consistió en 'colar' en el órgano soberano de la entidad a falsos socios compromisarios y a otros individuos que ni siquiera eran socios y que votaron 'sí' a todo lo que se les ordenaba desde la presidencia. En el Real Madrid ni se confirma, ni se desmiente ni se dan explicaciones de la noticia, que debe enrojecer al madridismo. Tan sólo se ha prometido la apertura de una investigación que, como todas, caerán en el saco roto de las corrupciones.
Cuando no es por chapuzas, es por pucherazos; el Real Madrid no puede estar cayendo más bajo, como lo viene haciendo con Ramón Calderón como presidente y una junta directiva que asiente y calla los muchos errores institucionales que sumen al club en una profunda crisis que raya con el mayor de los ridículos cometidos por cualquier entidad deportiva. El considerado, y no sin razón, mejor club del siglo XX, no se merece ser carnaza noticiable más propia de las secciones de sucesos y cotilleos que de las páginas y espacios deportivos a los que tanto engrandeció tiempos atrás con sus grandes gestas deportivas. Un esperpéntico espectáculo que debe costar la presidencia a Ramón Calderón presentando su dimisión lo antes posible por el bien del Real Madrid. Una presidencia en entredicho que sobrevive por el lento proceso judicial que aún no ha aportado una solución al escándalo del voto por correo, el primero de la cadena de despropósitos cometidos por Calderón.

