Partidos como el de anoche en el Camp Nou son de los que engrandecen un deporte como el fútbol. El alirón del Fútbol Club Barcelona tendrá que esperar una semana más. Un mocetón larguirucho, delantero centro del Villarreal, llamado Joseba Llorente hizo de Andrés Iniesta ante el Chelsea para hacer un gol en el último minuto del encuentro que fastidió la fiesta azulgrana.
Con la derrota del Real Madrid en Mestalla veinticuatro horas antes, el Fútbol Club Barcelona tenía servido en bandeja el título de Liga si ganaba al Villarreal, un rival que lucha por una de las plazas de Champions. Y el Barça falló cuando menos se esperaba. Cuando más serena hay que tener la cabeza. Se quedó a verlas venir después de saborear la victoria tras un partido lleno de derroche y sin escatimar esfuerzo alguno en puertas de la final de la Copa del Rey ante un Athletic de Bilbao que le espera desde hace tiempo con las ideas frescas y las garras afiladas.
El barcelonismo ya había engalanado Canaletas para festejar el décimo noveno título liguero que ya casi tenía en el bolsillo. Ahora los de Guardiola tendrán que esperar una semana más para conquistar la Liga. El título muy bien podría celebrarlo en un hotel de Palma en la media noche del próximio sábado si el Madrid no gana en Villarreal.
No sólo iba encarrilando la victoria sin que nadie pudiera esperar un contratiempo y después de sobreponerse al 'corte de digestión' que le entró con el empate de Joseba Llorente, sino que también estaba escribiendo otra bellísima página de fútbol como tributo final a su excepcional campaña, y fue precisamente su perdición este exceso de amor propio y de querer bordar con fútbol de altura la consecución del título.
Un gustarse en demasía del Barça en vez de adoptar una postura conservadora fue lo que le llevó a echar por la borda el producto de su dominio durante gran parte del partido sin tener en cuenta que enfrente tenía a un equipo rival que nunca dobló las rodillas en busca de una igualada que debe considerarse como demasiado premio en el cómputo general del choque. Unas tablas que dejaron helado el Camp Nou.

