La V Cumbre de las Américas se celebrara los días 16 a 18 en Trinidad y Tobago con la presencia de todos los jefes de Estado y de Gobierno del hemisferio, con la excepción probable de Chávez, Fidel Castro y Evo Morales.
Todo indica que el enfrentamiento más agudo se producirá entre Obama y el presidente venezolano, Hugo Chávez, en caso de que decida asistir a la reunión.
Obama concurre al encuentro para entrar en contacto con la práctica totalidad de los dirigentes iberoamericanos y al tiempo acreditar las líneas maestras de su política para Iberoamérica.
Todo indica que la reunión planteará problemas y eventualmente un enfrentamiento entre Chávez y el presidente americano, como sucedió en la IV Cumbre celebrada en Mar del Plata, cuando el dirigente venezolano protagonizó una "contracumbre" contra el presidente Bush con la colaboración de personajes tan singulares como Hebe Bonafini de las Locas de Mayo o Diego Maradona.
A favor de Obama, sin embargo, jugará la popularidad de que goza en sectores mayoritarios de la población afroamericana en todo el continente.
En el primer plano del escenario de la Cumbre estará naturalmente el caso cubano. Los países iberoamericanos dieron el primer paso en diciembre pasado para hacer presentable la dictadura de los hermanos Castro cuando decidieron incorporar a la isla al Grupo de Río, lo que podría ser el primer capítulo del retorno de La Habana a la OEA (Organización de Estados Americanos).
Aunque Chávez ha calificado a Obama de "ignorante" hace unas semanas, la Cumbre de Trinidad y Tobago puede resultar sin embargo un excelente momento para replantear las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, aunque dadas las características del dictador venezolano cualquier cosa puede suceder.
Por de pronto, las últimas decisiones de Obama con respecto a los viajes y el envío de remesas a Cuba son una prueba de que algo se está cocinando en las profundidades diplomáticas de ambos países. El tema de Cuba ya fue tratado por el presidente Lula y el dirigente norteamericano en la reunión que mantuvieron en Washington hace semanas y probablemente también formará parte de la agenda en la conversación que ambos dignatarios celebren en Ciudad de México, donde Obama hizo una escala camino de Trinidad.
La clave de esta reunión servirá para consolidar la tradicional política hemisférica de Estados Unidos. Entre Chávez y Lula hay un universo de distancia en el asunto cubano y en las relaciones con Estados Unidos. Esta batalla brasileiro-venezolana puede formar parte del principal tema de cuantos se traten en Trinidad y Tobago. Gane quien gane, Obama puede salirse con la suya y reiterar su simpatía hacia Lula y Toledo mientras el hemisferio se divide entre amigos y enemigos de uno y otro.

