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Fernández Ordóñez asegura que la banca española puede superar la morosidad y la recesión, pero no es inmune

Además, Fernández Ordóñez apuntó al aumento de la morosidad como uno de los "riesgos" a corto plazo que las entidades deben combatir y "gestionar adecuadamente".

A medio plazo, la competencia entre entidades presionará los márgenes operativos a la baja, lo que no podrá ser compensado con tanta facilidad como antes mediante mayores volúmenes de actividad.

El gobernador puntualizó que no todas las entidades financieras españolas están en la misma posición para soportar las tensiones de crédito, por lo que recomendó la reestructuración de un sector con "exceso de capacidad".

El sistema bancario, prosigue, es un activo de la economía española que debe ser preservado, pues es uno de los puntales de la futura "senda sostenible de crecimiento".

Por eso el Estado se ha decidido a aportar a las entidades el capital necesario, siempre que se acometa el proceso de reestructuración imprescindible para reducir el coste de los contribuyentes y aumentar la eficiencia.

En este sentido, Fernández Ordóñez insistió en la necesidad de reforzar la cooperación internacional para diseñar el nuevo marco de los mercados e intermediarios financieros, tanto bancarios como no bancarios, un proceso que será "largo", pero en el que España debe jugar un papel destacado.

De momento, el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea está trabajando sobre las recomendaciones del Consejo de Estabilidad Financiera, en el que por primera vez participa España, y sobre el plan de acción diseñado tras la cumbre del G-20 celebrada en noviembre de 2008.

Además, el informe Larosière contiene ya 31 recomendaciones sobre cómo evitar que se repita una crisis como la actual y, en su caso, que su coste sea mínimo.