Deporte, sinónimo de salud física y mental

Hacer ejercicio mejora nuestras condiciones tanto por dentro como por fuera, pero hay que tener cuidado con los excesos

Deporte, sinónimo de salud física y mental
Deporte, sinónimo de salud física y mental
Deporte, sinónimo de salud física y mental

Todos sabemos que practicar deporte es bueno para la salud. Mantener una rutina de ejercicios de manera constante y equilibrada nos sirve para mejorar nuestra condición física y mantenerla en un estado óptimo; pero ejercitarse no sólo se limita a nuestro cuerpo, también ayuda a nuestra condición psicológica y aporta una serie de beneficios que no son visibles a simple vista, y que sí notamos en nuestro interior.

Equilibrio mental lo llaman, y es importante sea cual sea la edad de la persona. Muchos consideran el ejercicio una buena forma de mantener el físico en la juventud, pero sus beneficios en todos los sentidos son tan importantes que da igual la edad con la que lo practiques, lo importante es que nunca dejes de hacerlo para que tu cuerpo y tu mente crezcan y se mantengan perfectamente.

El sedentarismo es un total perjuicio para el ser humano. Haciendo ejercicio acabamos con una práctica que puede causar enfermedades del corazón y hasta neurovasculares, y que por desgracia es muy común dado el estilo de vida que predomina en la actualidad. Trabajamos sentados, y cuando acabamos la jornada laboral queremos volver a sentarnos, aunque sea en nuestro sofá. Por eso, el primer paso que hay que dar es cambiar de mentalidad y añadir algo de movimiento, más o menos intenso, a la rutina diaria.

No es sólo bueno para nuestro cuerpo, como decíamos antes. El deporte incide en el sistema nervioso central, estabiliza ciertas proteínas y evita que aparezcan enfermedades propias del desequilibrio de estas sustancias proteicas. Nos cambia desde dentro para que lo notemos también por fuera y, sobre todo, durante muchísimos años.

De todas las sustancias que genera el ejercicio físico en nuestro cuerpo, una de las más notables son las endorfinas. Todos las conocemos (y los que no, lo sabrán ahora) por su capacidad de crear una sensación de felicidad y relax; y que el organismo las genere es señal de estar bien. Por eso, ya se puede hablar de que el deporte es algo que crea bienestar también a nivel mental, y hacerlo con una base totalmente demostrada a nivel científico.

Todas estas bondades, más otra extensa lista repleta de beneficios para prácticamente cualquier órgano de nuestro cuerpo, han conseguido que cada vez haya más personas que se apunten al gimnasio, que salen a correr o a nadar. En definitiva, a hacer deporte en su día a día para ganar en salud. Raro es no ver a día de hoy a corredores con su pulsómetro haciendo su entrenamiento diario, o incluso gente en los parques practicando sus rutinas de ejercicio, sea cual sea la actividad que hayan elegido.

Ganamos en autoestima, en confianza, se mejora nuestra memoria, nuestra estabilidad emocional y hasta el funcionamiento de nuestra mente. Se ha demostrado que hasta los estudiantes mejoran su rendimiento académico si practican deporte, todo gracias a la capacidad de concentración que desarrollan gracias a este. Pero hay que andarse con ojo porque, como con todo, los excesos también pueden ser perjudiciales.

Hacer demasiado ejercicio aumenta el riesgo de lesionarse. Un mal gesto, una mala posición o hasta una caída en una carrera son suficientes para tener que vendar o inmovilizar una parte del cuerpo. Y no queda ahí, si se mezcla la excesiva práctica deportiva con una mala dieta, se puede llegar a una pérdida de masa muscular y hasta la desnutrición.

Todo esto apunta también a una bajada de defensas que aumenta la posibilidad de enfermar. Incluso, con el exceso de cansancio, a un trastorno de sueño que nos hace caer rendidos o, por el contrario, perder totalmente las ganas de dormir por el estado activo al que nos conlleva el ejercicio. Amén de la posible irritabilidad por dolores y demás factores.

Por eso, es vital que se haga ejercicio, pero sobre todo que se haga en la cantidad y en la forma adecuadas. Un sobreentrenamiento puede ser igual o peor que la falta de entrenamiento, y es fundamental alcanzar un equilibrio para que, a la vez, se consigan equilibrar cuerpo y mente en pos de nuestra salud. Y lo primero es considerar el deporte como una actividad de ocio, no como el protagonista absoluto de tu día a día.

Tómatelo como una forma de desconectar, haz lo justo y necesario para sentirte bien y notar mejoras; nunca te excedas ni te exijas demasiado, porque entonces llegarán los problemas. Por supuesto que hacer ejercicio es bueno, pero lo que sí queremos dejar claro es que todo ha de hacerse en su justa medida, no hay que obsesionarse por ello.

Dedica un poco de tu día a día a hacer deporte, haz algo que te guste y disfruta con ello. Plantéate pequeños retos pero nunca te pases de la raya, y recuerda que siempre se trata de una actividad para pasarlo bien, liberar endorfinas y desconectar de la rutina.