Las cuatro víctimas de la promesa cumplida de Del Potro

El argentino lanzó un reto tras su regreso al circuito en febrero del pasado curso. Aunque no se ha mostrado regular, su mejor versión en determinados torneos le han permitido llevarla a cabo

Juan Martín del Potro.
Juan Martín del Potro.
Las cuatro víctimas de la promesa cumplida de Del Potro

Han transcurrido casi veinte meses desde que Juan Martín del Potro regresara al circuito tras su larga ausencia por culpa de las lesiones. Fue en febrero de 2016, en Delray Beach, donde a pesar de los continuos dolores consiguió alcanzar las semifinales, que le sirvieron para ascender casi 600 posiciones en el ranking. Renqueante y consciente del trabajo que le quedaba por delante pidió “tiempo” para enfrentarse a los mejores. “¿Tres nombres? Los tres primeros, Novak Djokovic, Andy Murray y Roger Federer”. Ellos, y Nadal, se presentaban como la estela a seguir por el argentino, al que el exceso de confianza no le jugó una mala pasada.

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro fueron el impulso necesario para un tenista que ha visto minada su moral en sucesivas ocasiones. En primera ronda el tandilense apeó a Djokovic y, en la pugna por asegurar el metal, hizo lo propio con Nadal. Su derecha volvió a ser un martillo y sus restos, hasta entonces tímidos a causa de su maltrecha muñeca, no fueron obstáculo alguno. Hasta el revés le funcionó. Por momentos, se vislumbró a aquel joven que en 2009 conquistó el US Open y que estaba llamado a alcanzar la cima del ranking.

En la final no pudo con Murray, pero se resarció apenas quince días después en la Copa Davis. Del Potro, en cinco ajustadas mangas, destrozó al británico y se quedó a expensas de Federer para cumplir esa compleja amenaza. Este curso, en Miami, dispuso de su primera oportunidad, pero apenas contó con opciones (3-6 y 4-6) frente al suizo, que lanzado conseguiría encadenar la triple corona: Australia-Indian Wells-Miami. Sin embargo, como sucediera con Murray, el destino le brindaría una segunda oportunidad que no iba a dejar pasar.

Fue en el Us Open, hace apenas un mes, cuando el tandilense exhibió su mejor repertorio de golpes en el fondo de la pista para ganar en velocidad y potencia a un excelso Federer. Lo hizo en cuatro mangas que dejaron perplejo al helvético, que le veía como inminente ganador en Nueva York. No fue así y Nadal le apeó. Poco le importó, porque un año y medio después de su regreso, había conseguido derrotar al todopoderoso Big Four, en una hazaña que muchos persiguen toda su carrera pero que pocos han llegado a culminar.

Del Potro no ha cuajado el 2017 que anhelaba, sobre todo tras esos destellos que dejó la temporada pasada. Su derrota ante Dimitrov, al que ha tenido oportunidades para batir, le deja en una situación complicada de cara a meterse en Londres, tras ocupar ahora mismo la posición 25. No obstante, ese tenis excelso que emerge de forma intermitente le permite soñar. Las lesiones han marchitado una carrera plagada de éxitos, pero el argentino busca ahora coronas selectas. De momento ha cumplido una amenaza inverosímil. Su próximo objetivo es alzar un Grand Slam.