RELEVO GENERACIONAL

El sucesor de Nadal que sueña con batir los récords de Federer

El pasado domingo conquistó en Braunschweig su primer Challenger y se confirmó como una de las grandes promesas del tenis mundial. Con tan solo diecisiete años se ubica entre las 250 mejores raquetas del circuito

Nicola Kuhn, a la izquierda, posa tras conquistar su primer Challenger.
Nicola Kuhn, a la izquierda, posa tras conquistar su primer Challenger.
El sucesor de Nadal que sueña con batir los récords de Federer

En el último lustro España ha echado la mirada atrás en busca de alguien que genere esperanzas de cara al futuro. Rafael Nadal ha dejado patente en los siete primeros meses de 2017 que su tenis aún tiene cuerda para rato. Es número uno en la Race y está clasificado para la Copa de Maestros de Londres. Suma cuatro títulos en el curso: Montecarlo, Barcelona, Madrid y Roland Garros. Y sin embargo, es inevitable pensar que el guión variará. Si sigue la estela de Federer, será tarde. Pero su tenis se agotará. Y el relevo que en el tenis femenino ha emergido de la mano de Muguruza, en el plano masculino se encontraba carente.

No por la falta de talentos, abundantes, que han demostrado estar capacitados para altas cotas. El más destacado esta temporada Pablo Carreño. Sin embargo, los éxitos que dejan el manacorense dejan insatisfecho a un país al que le costará saborear triunfos menores. Por detrás, por suerte, parecen saltar cada vez más nombres. Suena el de Davidovich, flamante campeón de Wimbledon Júnior, y el de Nicolás Álvarez, que aún joven da verdaderas muestras de poseer un potencial llamado a explotar definitivamente en los próximos años.

Sin embargo, y pese a la hazaña histórica del primer nombre (ha sucedido a Manuel Orantes), otro es el que resuena con mayor fuerza: Nicola Kuhn. Nacido en Alemania, reside en España desde bien joven. Su principal apuesta deportiva la ha realizado en la Academia de Juan Carlos Ferrero, pero hace apenas unos meses decidió regresar a Torrevieja, junto a los suyos. Ahí espera mejorar su asignatura pendiente, el físico, para disputar de tú a tú envites con los mayores. Tan sólo tiene diecisiete años, pero su figura es reconocida desde hace tiempo.

La Copa Davis Junior celebrada en la Caja Mágica de Madrid fue el mejor escaparate. Ante la atenta mirada de los aficionados más acérrimos exhibió un talento descomunal en su partido contra Aliassime, un jugador llamado a marcar una época. Venció su partido, aunque después cedió en el punto decisivo (dobles) en la final ante una dura Canadá. Entonces representaba a Alemania, pero el pasado año decidió nacionalizarse español, fruto del sentimiento que yacía en su interior desde hacía tiempo.

A sus diecisiete años ya ha sido finalista de Roland Garros y campeón en la modalidad de dobles. Sin embargo, ha sido en la última semana cuando ha catapultado su progresión. Ha dado ese paso tan necesario para abrirse nuevas puertas. Hace siete días estaba ubicado más allá del puesto 500 de la clasificación mundial y este lunes ya aparece dentro de los 250 mejores tenistas del mundo. Todo gracias al Challenger de Braunschweig, en Alemania. Partió desde la fase previa y tumbó a tenistas de la talla de Carlos Berlocq (80 del mundo) en su camino al título.

Su paso de entrar en la previa del próximo Abierto de Australia es cada vez más accesible. Su potencia, su buen juego desde el fondo de la pista, le hacen convertirse en una de las grandes promesas del tenis. El domingo se convirtió en el decimoquinto más joven en alzar un Challenger, por delante de históricos como Wilander. Si continúa a este ritmo, pronto dirá el adiós definitivo a los Futures. Su principal objetivo de aquí a final de año es ganarse alguna wild card en eventos ATP, como destacó en una entrevista concedida a Punto de Break.

También en este medio digital quiso desbordar su enorme ambición de cara al futuro. “Me encantaría ser número 1 del mundo. Otro objetivo que ya supera todos los niveles sería ganar más Grand Slams que Roger”, relató. El camino por recorrer es largo, pero de momento quema etapas con solvencia. España sonríe y se mantiene esperanzada con un futuro prometedor.