EL LETÓN ASIENTA LA CABEZA

Gulbis: fiestas, alcohol, casinos y ahora tenis

El polémico jugador considera ahora el tenis como su principal prioridad. El letón ha afirmado que el deporte de la raqueta le sirve como “un instrumento de auto-comprensión” y que se siente "en paz" consigo mismo. Ubicado en el puesto 494 de la ATP, sueña con recuperar su mejor versión

Ernests Gulbis, en la última edición de Wimbledon.
Ernests Gulbis, en la última edición de Wimbledon.
Gulbis: fiestas, alcohol, casinos y ahora tenis

Su nombre había quedado oculto. Sus derrotas, desde hace meses, no son noticia. Una caída libre en el ranking que le llevo a retroceder desde el Top Ten hasta el puesto 494 que ostenta actualmente, y que será aún más bajo el próximo lunes en la próxima actualización. Ernest Gulbis fue víctima de si mismo, de una personalidad que le llevó a encararse dialécticamente con el ‘Big Four’, a cuyos integrantes acusó de “no dar espectáculo”. Sus desplazamientos cada semana, más que para afrontar el torneo, tenían como motivo los locales nocturnos de las diferentes ciudades.

Estocolmo es solo un ejemplo. Ahí, en 2009, en pleno auge en su tenis, acabó arrestado tras contratar los servicios de una prostituta. “Yo no voy preguntando a las mujeres qué profesión ejercen. No volveré a Suecia porque no entiendo que estés con una chica y acabes durmiendo en prisión. Aunque fue divertido, recomiendo a todo el mundo una noche en la cárcel", declaró el letón por aquel entonces. Sucesivas fiestas fruto de una cabeza descentrada, que a un nivel de exigencia alto, terminaron por condenarle. Aquel joven que tuteó a Nadal en arcilla en 2009, jamás fue capaz de mantener ese brillo.

Por momentos se vislumbró una recuperación en su figura. Ganas de aspirar a la cúspide. Y de eso, no hace tanto. En Roland Garros 2014 exhibió su innato talento, con un servicio, un revés y un juego en la red envidiable. Su único defecto, un extraño golpeo con el ‘drive’ que subsanaba a la perfección. En aquella edición de París alcanzó las semifinales tras tumbar a Federer. Cuando tras el torneo se supo que había gastado todo el premio obtenido (medio millón de euros) jugando al blackjack en un casino. Una anécdota más a su historial que a la larga ha refrendado que no estaba capacitado para regresar a la élite.

Con el paso del tiempo no ha cumplido su promesa, aquella en la que dictaba que “si en tres años no estoy entre los mejores del mundo me retiraré”. El letón sigue en las canchas, aunque deambula sin ningún resultado positivo. Esta campaña ha disputado un total de nueve encuentros, con tan solo dos victorias. Ha transitado incluso el circuito Challenger, aunque por ranking su destino estaría más cerca de los Futures, donde los jóvenes empiezan a curtirse. Resulta llamativo, por tanto, que sea ahora cuando se haya producido su encuentro con su versión más madura.

Así al menos lo ha reconocido el mismo en una entrevista concedida a Sport360 y que recoge PDB. En esa charla ha ratificado que no le mueve el dinero, pues su padre, uno de los empresarios más potentes en Letonia es multimillonario y le permite incluso viajar con un Jet Privado a cada evento. Ahora Gulbis entiende el tenis como “un instrumento de auto-comprensión”. “Juego al tenis porque sé que esto me hace ahora una mejor persona; jugar al tenis y superar las adversidades, eso es lo más importante”, prosigue.

El letón cumplirá el próximo mes de agosto 29 años, pero está decidido a continuar su trayectoria: “Ahora estoy muy feliz y estoy muy en paz conmigo mismo, tengo plena armonía y me siento bien”. Su inconveniente en la actualidad es la búsqueda de un técnico. “No estoy seguro de ser capaz de encontrar a alguien que esté por encima de mi nivel”, reconoce sincero. Gulbis, al fin, parece centrado. Las próximas citas marcarán si el letón está a tiempo de exhibir su potencial en las pistas.