PARAÍSO DEL MEDITERRÁNEO

Visitar el Parque Natural de Ses Salines es una actividad imprescindible en Ibiza

Lo conforma el sur de Ibiza junto a la parte norte de la isla de Formentera e incluye numeras playas, calas y una biodiversidad muy rica 

Parque Natural de Ses Salines, Ibiza.
Parque Natural de Ses Salines, Ibiza.
Visitar el Parque Natural de Ses Salines es una actividad imprescindible en Ibiza

Ibiza, ese paraíso del Mediterráneo de tan solo 210 km de extensión pero con más de 40 peñones en los que disfrutar de unas idílicas vacaciones frente al mar, está hoy en día entre los destinos más visitados durante el verano. Esta tendencia se viene sucediendo ya desde los años 80 pero tomó fuerza en esta última década del siglo XXI debido a su gran oferta gastronómica, sus memorables fiestas en las mejores discotecas del mundo y sus playas de arena dorada y colores turquesa. ¿Sabíais que una de las experiencias más espectaculares que podéis vivir si vais a Ibiza es ver una de sus maravillosas puestas de sol? Eso sí, lo importante es estar en el sitio justo y en el momento adecuado, por eso y para lograr una fotografía para el recuerdo, una buena idea es ver el atardecer desde un barco, lancha, catamarán o yate de rentmeboat.com o cualquier otra empresa desde lo alto de uno de sus acantilados.

La isla está llena de rincones inolvidables y pueblos con encanto que de alguna manera mantienen el espíritu pesquero de sus primeros habitantes. Para exprimir al máximo la experiencia en la mayor de las Pitiusas se pueden organizar rutas por las principales playas y calas de la zona. Si se opta por visitar el municipio de Santa Eulària, no os olvidéis de votra visita obligada es la de la playa de Des Riu de Santa Eulària, conocida por estar formada por los sedimentos que resultan de la actividad del mar y la desembocadura del único río de la isla. La playa de 400 metros de longitud y 90 de ancho cobija varias embarcaciones además de a los amantes de deportes marítimos como el piragüismo o la vela.

Al sur de la isla se encuentra una de las visitas obligadas de quienes vayan a pasar las vacaciones a Ibiza: el Parque Natural de Ses Salines. Un paraje de 3.000 hectáreas terrestres y 13.000 marinas formado también por la cadena de islotes que la unen con su vecina al sur, Formentera, y el norte de ésta. El Parque Natural de Ses Salines fue declarado en 1999 Patrimonio de la Humanidad e incluye una rica biodiversidad terrestre y marina que se combina con una flora propia del clima mediterráneo y de temperaturas suaves que abundan durante el año.

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Ses Salines recibe ese nombre por los yacimientos de sal que los fenicios encontraron según datan algunos historiadores en el año 600 a.C. Un bien muy preciado que recibía el nombre de "oro blanco" debido a su alto valor monetario durante la época. Pero no fue hasta el siglo XII que empezó una explotación más intensa de los montes salinos por parte de los musulmanes. Le siguió la inversión en infraestructuras para su explotación por parte de los conquistadores catalanes, quienes incluyeron compuertas que empezaron a configurar el entramado de explotación salina hasta llegar a lo que son hoy en día. Actualmente la sal se refina para uso doméstico y se exporta a países del norte de Europa. El pueblo de Sa Canal es la sede de la explotación en la que trabajan unas 20 personas frente a las mil que iniciaron el proceso siglos atrás cuando la explotación se hacía de forma manual.

El Parque Natural de Ses Salines además de incluir antiguos estanques de salinas, también está formado por bellas playas como la de Es Codolar, Es Cavallet o Ses Salines; la cala de Sa Sal Rossa, las torres defensivas de Es Carregador y Ses Portes o la Iglesia de Sant Francesc, en la que se ubica también el Centro de Interpretación del Parque Natural de Ses Salines, donde conocer la flora y la fauna, así como la historia de los estanques salinos. Un paraje que vale la pena visitar ya que incluye por un lado visitas a pueblos con encanto y bosques con una flora y una fauna muy poco tocada por la mano del hombre; y por el otro numerosas playas y acantilados en los que poder tenderse con vistas un mar de un intenso color turquesa.