CALDOS DE TOKAJ

Los vinos húngaros se presentan con fuerza en Madrid

Vinos riojanos y húngaros de Villány celebran su primer encuentro en el Centro Riojano

Los vinos húngaros se presentan con fuerza en Madrid

Los vinos húngaros son conocidos y muy valorados desde antiguo. Los caldos de la región de Tokaj se bebieron en las mesas más distinguidas de Europa. Tal es así que Luis XIV de Francia llegó a decir del vino de Tokaj que “era el rey de los vinos y el vino de los reyes”. Ahora los vinos húngaros han comenzado a recuperar el esplendor perdido, tras décadas de producción agrícola masiva impuesta por el régimen comunista, y se abren camino con paso firme en el mercado vinícola internacional.

El Centro Riojano de Madrid ha sido el escenario elegido para celebrar el primer encuentro de vinos húngaros y riojanos. El evento fue inaugurado por la embajadora de Hungría en España, Enikö Györi, y el presidente del Centro Riojano, Pedro López Arriba. La embajadora, en perfecto español, reconoció que puede ser “una osadía traer vinos a España”, de ahí la relevancia de este intercambio para dar a conocer nuevos proyectos. Györi reconoció “hablar con pasión de los vinos húngaros” para, a continuación, presentar los caldos de la renacida región de Villány. Asimismo, resaltó el papel del vino en nuestra cultura común y como elemento favorecedor del diálogo. “Siempre se conversa mejor en torno a una copa de vino”, apostilló la embajadora.

El prestigioso enólogo Rafael Alonso, buen conocedor de los vinos húngaros por su trabajo para Vega Sicilia en la bodega Oremus de Tokaj, fue quien explicó los pormenores del vino de Villány, una de las 23 regiones productoras de vino en Hungría. Muy apreciada por sus tintos, esta zona posee una larga tradición de bodegueros familiares en el cultivo de la vid. Durante los 45 años de influencia soviética intentaron como se pudo guardar las viñas y mantener viva esta tradición. Con el cambio de régimen, la elaboración de vinos ha ido tomando el impulso necesario gracias al esfuerzo de pequeños emprendedores, hasta lograr la calidad que estos vinos habían tenido en el pasado.

La producción de vino en Hungría se remonta a la época de la dominación romana. En la Edad Media los monjes continuaron elaborando vino. Sin embargo, con la invasión Otomana esta actividad se fue difuminando, para resurgir en el siglo XVIII y volver a caer en la segunda mitad del XIX con la epidemia de filoxera que asoló Europa. En este sentido, puede decirse que el momento actual sería la cuarta resurrección de los vinos de Villány. Una región cubierta de viñedos, de clima mediterráneo y propicios microclimas para el desarrollo de la vid, cuyo suelo de caliza es de una gran riqueza mineral y donde, en palabras de Alonso, “el calor durante el día calienta la piedra y ésta, por la noche, le regala su calor a la uva”.

De esta forma, en el Centro Riojano de Madrid, convertido ya en referente de catas en la capital con la colaboración de diversas plataformas de vinófilos, los expertos degustaron y contrastaron los vinos seleccionados de La Rioja y Villány.

Por parte de la región de Villány, los vinos elegidos fueron los pertenecientes a la bodega Gere, una de las más antiguas (siete generaciones produciendo vino) y potentes de la zona que cuenta además con hotel-vino spa, restaurante, y tienda on line. La familia Gere presentó el Gere Olaszrizling 2015, un blanco muy fresco, floral y afrutado ideal para consumir en el año, así como el Kopár 2012, un tinto muy elegante de un color intenso, con notas de frutos del bosque y complejo en el paladar. Los Gere también presentaron el vino tinto de una bodega amiga, el Tiffán Carissimae 2011. Todos ellos un buen ejemplo de la magnífica evolución de los vinos húngaros y, en concreto, de la denominación Villány.    

La Rioja estuvo representada en este encuentro por dos vinos muy consolidados y de excelente calidad como son el Viña Pomal de Bodegas Bilbaínas y La Grajera, vino que el gobierno de La Rioja utiliza en sus actos institucionales y de protocolo. Bodegas Bilbaínas, bodega que ostenta el registro embotellador más antiguo de España y provee a la Casa Real desde 1925, presentó su Viña Pomal blanco 2014 y tinto reserva 2011. Un dato, Winston Churchill, que a la par que sagaz político fue hombre de exquisitas   costumbres, bebía Viña Pomal. Por su parte la Bodega Institucional de La Grajera ofreció su Reserva de Viña Grajera 2011.

La nota gastronómica al encuentro la pusieron diversos productos riojanos y húngaros que sirvieron para probar maridajes con los vinos participantes, entre los que destacaron los quesos (Martínez de Haro), los pimientos  (Chato de Leiva), los embutidos artesanales de la familia Pisón de Ezcaray y los chocolates gourmet húngaros de chocoMe.

Sin duda, este primer encuentro entre La Rioja, una superpotencia vinícola cuyo nombre es sinónimo de vino de calidad en todo el mundo, y la región de Villány, cuyos esfuerzos por reconquistar su excelencia son ya una realidad, se ha saldado con éxito. En todo caso, como expresó el escritor y filósofo húngaro Béla Hamvas “Cada vino es individual. En cada vino (variedad, cosecha, denominación, tierra, edad) vive un genio irrepetible e inimitable.”