¿Es el modelo actual de custodia correcto para nuestros hijos?

¿Es la sociedad consciente de las carencias que tendrán muchos niños y niñas de hoy el día de mañana por una ley injusta que ampara la crueldad y los deseos de venganza de tanta mujer despechada?

En este país, tan inmaduro en las decisiones importantes, siempre vamos años tarde. En los principales países de nuestro entorno, la custodia compartida hace tiempo ha sido instaurada por defecto ante las rupturas de parejas con hijos. Pero en España, país apegado a defender las justicias históricas y a alentar las injusticias del presente, esto aún no ha llegado.

El péndulo del radicalismo, tanto tiempo en el lado del macho, privando a la mujer de sus derechos fundamentales, ahora se sitúa en el lado contrario. La Ley Integral de Violencia de Género pone frente al patíbulo cada día a cientos de hombres por la mera denuncia de muchas exparejas, sin prueba alguna.

Y más serio aún, y de consecuencias sorprendentes para jueces y fiscales de países más democráticos: los Juzgados de Violencia de Género están conociendo y juzgando de todos los temas civiles (custodía incluída) derivados de una ruptura que conlleve denuncia. Sí, anodadados se quedan muchos jueces y fiscales al comprobar tamaño aparheid. Pero eso es otro tema.

En estás líneas se pretender avisar a la dormida sociedad del “todovale”, de las consecuencias que sin duda van a sufrir muchos niños y niñas de hoy al ser privados de la figura paterna, en sus primeros años de vida, tan fundamentales en el desarrollo, formación de la personalidad y aprendizaje y consolidación de valores.

El padre es sencillamente borrado de una manera injusta y cruel. Al niño se le priva de su cariño y amor, y el padre poca seguridad, protección y confianza puede aportar al menor en los cortos fines de semana alternos, régimen estandar en las rupturas patrias. Ya no existe la figura paterna. El niño crece ahora con la figura materna y con el padre visitador o papá regalo.

¿Madurarán correctamente esos niños españoles? ¿La ausencia de figura paterna no traéra una peligrosa generación de inadaptados? ¿Realmente se está velando por los intereses del menor ante una ruptura? Me aterran las respuestas.

Hoy día hemos borrado de la educación y del cariño al padre. Tan sólo espero (y desespero) que el día de mañana no nos estemos arrepintiendo y nos veamos obligados a indemnizar, mediante nuevas memorias históricas, a tanto joven de mañana por nacer hoy, en esta sociedad injusta, ultraconservadora y cruel, que les aleja de sus padres por ser éstos hombres.

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