El reto de los hoteles pequeños para mantener vigencia en el sector del hospedaje

El reto de los hoteles pequeños.

El reto de los hoteles pequeños para mantenerse en la competencia con los más grandes radica en interpretar, correctamente, las demandas de los usuarios

Muchos son los ítems en los que los hoteles pequeños se pueden diferenciar de los servicios de las grandes cadenas hoteleras internacionales presentes en España. Sin embargo, algunos elementos figuran con mayor importancia con respecto a otros, por lo que suponen más urgencia. El reto de los hoteles pequeños para mantenerse en la competencia con los más grandes radica en interpretar, correctamente, las demandas de los usuarios. Saber diferenciar bien cada tipo de usuario, especializarse en atender bien a uno de estos tipos, abarcar poco y satisfacer mucho. El gran reto de los hoteles pequeños pasa, principalmente, por los servicios de alimentación.

No todos los hoteles pueden competir de tú a tú con las grandes cadenas hoteleras presentes a lo largo y ancho del país. No obstante, sí que es posible marcar la pauta en nuevas tendencias, interpretar las demandas puntuales de algún tipo específico de clientes, y dar lo mejor de sí por capturar ese nicho antes de que otro más lo haga. La innovación, correr riesgos y saber que se puede forman parte de la agenda de todo directivo de un pequeño hotel.

No importa si se está en el centro de una gran ciudad o retirado en algún pequeño rincón de España. Las necesidades de los clientes se parecen mucho e, incluso, algunas son comunes entre sí. Tal es el caso de la comida, que según los usuarios sería la principal demanda para los hoteles pequeños, económicos y menores a las 3 estrellas.

Restaurantes de concepto minimalista

Para iniciar un restaurante en un hotel pequeño no es necesario hacer una infraestructura de última generación ni hacer una inversión tan agresiva. Algunos pequeños emprendimientos en el hospedaje se han hecho notar con la inclusión de una licuadora, por ejemplo, y la suficiente maquinaria de hostelería para ofrecer un servicio de calidad en la comida. Así, los clientes no se toman la molestia de salir fuera del recinto a comer, y el hotel sigue ingresando dinero por este servicio prestado.

En el mismo orden de asuntos, algunos hoteles ni siquiera tienen un espacio para el restaurante, sino que sólo ofrecen el servicio de cocinar para sus clientes. Las comidas, por tanto, se llevan a la habitación, lo cual no está mal. Es una solución sencilla para los que no tienen un espacio disponible.

Hacia la autosuficiencia

Muchos clientes de la hostelería han cambiado de ser los que quieren todo listo a ser los que necesitan tener los implementos para ellos mismos hacer lo que desean. Algo que bien ha sabido interpretar la marca Balay de microondas, que ofrece soluciones para incluir en la habitación de cada huésped. Así, los que no quieran comer afuera pueden llevar su comida al recinto sabiendo que existe un aparato para calentar y comer.

Incluso los hoteles que albergan a viajeros mochileros –práctica bastante extendida- incluyen cocinas para que sean los mismos clientes los que preparen su comida. Lejos de ser una desventaja, puede convertirse en un carácter diferencial con respecto a otras propuestas.

La delegación para ir más rápido

Siempre existe la posibilidad de contratar un servicio como el de, por ejemplo, Catering Madrid. La principal ventaja para un hotel de realizar esta delegación del apartado de las comidas es que los resultados están garantizados. Además, la delegación permite avanzar más rápido y aunar esfuerzos en otros frentes que, dadas las circunstancias actuales, son más importantes y urgentes.

Los hoteles pequeños tienen cabida en la competitividad actual. Es cuestión de diferenciarse. La comida como factor diferencial puede ser un buen punto de partida. Luego, se pueden seguir desarrollando propuestas innovadoras. De eso se trata.