DECLARACIÓN INSTITUCIONAL

El Senado reclama un nuevo juicio con todas las garantías para Pablo Ibar

La iniciativa, aprobada por asentimiento de los senadores, llama al resto de poderes públicos para que continúen respaldando la defensa de los españoles que han sido condenados a muerte o en riesgo de serlo y, en particular, a Pablo Ibar

Pablo Ibar
Pablo Ibar

El Senado ha aprobado hoy una declaración institucional en la que expresa su más profundo rechazo a la pena de muerte, reclama su abolición y manifiesta su apoyo al español Pablo Ibar para que reciba con prontitud un nuevo juicio con todas las garantías.

La iniciativa, aprobada por asentimiento de los senadores, llama al resto de poderes públicos para que continúen respaldando la defensa de los españoles que han sido condenados a muerte o en riesgo de serlo y, en particular, a Pablo Ibar.

Recuerda que Ibar, que estuvo 16 años en el corredor de la muerte y ahora espera preso un nuevo juicio por un triple asesinato en Estados Unidos, siempre ha mantenido su inocencia y que, desde el primer momento, se negó a pactar una sentencia condenatoria.

Para el Senado, la pena de muerte constituye "la negación del más elemental de los derechos humanos", por lo que aspira a lograr la abolición en las legislaciones que aún la mantienen en vigor y se compromete a trabajar "intensamente" para lograr una moratoria en su aplicación.

"La promoción de la abolición de la pena de muerte ha sido y debe seguir siendo para todos los gobiernos una prioridad constante de la política exterior de España en materia de derechos humanos", ha dicho el presidente del Senado, Pío García-Escudero, durante la lectura de la declaración.

La Cámara Alta se reafirma en su convicción de que, "por encima diferencias ideológicas, la dignidad de la persona y los derechos inviolables que le son inherentes son fundamento del orden político y de la paz social".

Y asume "de principio a fin" la declaración universal de derecho humanos que reconoce que "todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona" y que "nadie será sometido a tortura ni a penas ni tratos crueles, inhumanos o degradantes".